jueves, 17 de noviembre de 2016

Relatos desde Regina


Carmela 

Luego de una tarde de compras apresuradas y de bregar con el caos del transporte citadino llegué a la estación Candelaria del metro. Al principio no reconocí el lugar, hacía muchos años que no iba por allí; pero al fijarme un poco más en sus alrededores, los recuerdos se dispararon como un ramalazo inesperado del pasado. Regresaron a mi mente imágenes remotas, reminiscencias escondidas en lo más profundo de mi cerebro. A mi memoria fueron y vinieron flashazos de un suceso terrible que atestigüé en mi más tierna infancia.

 Ocurrió en la década de los años 60. En ese entonces dos trabajadoras domésticas ayudaban en los quehaceres de mi casa. La más joven se llamaba Agustina; muy hosca y mal encarada, pero era una verdadera bestia de carga para el trabajo, atendía la cocina y hacía los deberes más pesados. La otra mujer se llamaba Carmela; era la mayor, tenía como treinta años, muy delgada, eficiente y, sobre todo, responsable. En ausencia de mi madre, ella daba las órdenes, a ella se le consultaba todo.

Mi familia la integraban mis padres y tres hijos. Como yo era la más pequeña y la única niña, era la consentida de Carmela. Me trataba como a una hija. Me dormía todas las noches después de abrazarme y besarme docenas de veces. Y era correspondida, pues yo la quería igual. Como aún no entraba a la escuela, siempre estábamos juntas. Cuando salía a cualquier parte, yo la acompañaba, motivo por el cual mi papá reñía con mi madre, pues la tachaba de confiada por permitirle sacarme de la casa. Decía que no se podía confiar en esa gente. Pero mi mamá no tenía corazón para negarse. O yo me quedaba llorando o Carmela se iba muy triste.

Hasta para ir a ver al novio me llevaba. El sujeto era un raterillo de mala muerte, un vicioso que la sedujo completamente. Carmela era buena e inocente, venía de un pueblito del Estado de Puebla y se sentía muy sola; y fue presa fácil de aquél ser abominable. La ilusa creía que al casarse con ella lo cambiaría. Mi mamá se cansaba de aconsejarla pero era inútil. Como vivíamos en el centro de la Ciudad de México en lugar de ir de compras a cualquier mercado, Carmela iba hasta el Mercado de la Merced, lo que le permitía ver al novio aunque sólo fuera un rato, pues el gañán vivía en La Candelaria de los Patos. Así que, además de verse los domingos, tres veces por semana acudíamos a la Merced. Comprábamos rápido los víveres y salíamos corriendo para encontrarnos con el tipo.

La Candelaria de los años sesenta era una ciudad pérdida con casuchas de cartón y madera mal alineadas, que habían sido levantadas por sus moradores como Dios les dio a entender. Era un lugar sucio, con mujeres y niños feos en todos los aspectos; hombres de instintos bajos, borrachos y asesinos. Algunos no tenían dedos o manos, a otros les faltaban las piernas. Si existe el infierno, esa debió de haber sido una sucursal. Era la pobreza y la suciedad más extrema que recuerde haber visto. Yo me pegaba a Carmela lo más que podía al entrar allí, cuando los desarrapados se me acercaban para tocar los blancos holanes de mi vestidito. Ella me apretaba la mano muy fuerte y decía que no tardaríamos mucho. De regreso a casa me hacía prometerle que no diría nada a mis padres; yo obedecía para evitar que la regañaran.

Recuerdo que en una de esas visitas rápidas al novio, vi a varios hombres sentados alrededor de una mesa sobre la cual tenían unos paliacates extendidos y reían a carcajadas. El hombre de Carmela era el líder del grupo. Cuando nos acercamos, uno de los sujetos le lanzó a Carmela un objeto que fue a dar a sus pies. Ambas lo vimos: era un dedo ensangrentado que aún conservaba puesto un anillo de oro. Carmela, aterrada, me tomó entres sus brazos y salió corriendo del lugar. El novio nos alcanzó y, riéndose, le dijo que no tuviera miedo, que había sido sólo una broma. Pa’ qué enojarse. La culpa era del sonso de su compinche, a quien se le hizo más fácil cortarle el dedo a su víctima que sacarle el anillo. Hubo una carcajada general de todos los facinerosos. Luego el hombre, al ver el espanto en mi cara, le dijo a Carmela que pa' la otra no viniera acompañada.

Después de ese día dejamos de ir a La Candelaria de Los Patos. Hasta que una tarde cuando mis padres estaban fuera y mis hermanos en la escuela, Agustina entró corriendo para avisar a Carmela que un amigo de su novio la buscaba en la puerta, pues la policía tenía cercados al sujeto y a su banda. Para no dejarme sola Carmela me tomó de la mano y juntas las tres mujeres abordamos un taxi para llegar más rápido. Cuando llegamos vimos que había muchas patrullas y mirones alrededor de las casuchas. Carmela se dirigió al comandante y se presentó como la mujer del cabecilla de la banda. El oficial le ordenó que se alejara, pues si los maleantes no salían en cinco minutos la policía los sacaría a balazos. Vivos o muertos, pero los sacarían antes del anochecer.

Carmela insistió y se ofreció como negociadora. Le dijo que ella entraría a convencer a su hombre de que se entregara por las buenas. Le suplicó de tal manera que el comandante accedió. A mí me encargó con Agustina. Ambas temblábamos de miedo mientras veíamos a la acongojada mujer ingresar a ese lugar de mala muerte. Pasaron algunos minutos, que a mí se me hicieron eternos, hasta que reapareció en compañía del rufián. Este la traía como escudo con un filoso cuchillo en su cuello, amenazando con matarla si impedían su huída. Mientras la policía intentaba negociar con el sujeto Carmela me buscó con la mirada. Al ver mi carita llena de angustia intentó zafarse. Este rápido forcejeó lo aprovechó uno de los policías para disparar al novio hiriéndolo en una pierna. Pero antes de que alguien pudiera detenerlo, el hombre degolló de un tajo a Carmela. Los policías abrieron fuego pero ya era demasiado tarde.

Ese lugar es ahora una estación del metro, un moderno eje vial y el recinto de la Cámara de Diputados. Nada que ver con aquella ciudad perdida que fue desaparecida en los años 70, con bulldozers, escudos y toletes de granaderos, que arrasaron barracas y masacraron a quienes se atrevieron a impedir su entrada, extirpando un cáncer que por muchos años le dio fama a la Candelaria de los Patos. De la misma forma, con el paso de los años Carmela y esa tarde espantosa quedaron escondidas en lo más profundo de mi inconsciente, hasta esta tarde de compras apresuradas, casi cuarenta años después, cuando regresaron como uno de los momentos más dolorosos de mi vida.

Roxana Martínez Huerta

Tomado de la Sección Mujer de La Gaceta de Chicoloapan 

viernes, 4 de noviembre de 2016

La Columna Incómoda

El trinquete

En la lejana década de los años setenta, cuando existía en México un partido único que se llamaba PRI, hubo un profesor, medio locochón, que afirmaba que la especialización de la ciencia era su idiotización. “Pues la ciencia es una sola”, y un ejemplo de su aseveración era el griego Aristóteles, un verdadero hombre de ciencia, pues su saber comprendía la filosofía, la política, la ética, la física, el arte, la ciencia como totalidad. En congruencia, aunque el mencionado mentor tenía la formación de economista y, como tal, impartía la cátedra de Economía Política, leía de todo “para evitar la idiotización de la ciencia”. Cuando lo conocí estaba embebido en la lectura de dos gruesos tomos de física mecánica. Lo que le permitió entender, según su dicho, el funcionamiento del sistema político mexicano.

En esa década, los analistas y los cientistas sociales buscaban las causas de la permanencia del sistema político mexicano y de la perpetuación del PRI en el poder. Pues mientras en el resto de los países latinoamericanos se vivían conflictos, crisis políticas, golpes de estado, guerrillas y dictaduras militares, en México había “paz social”, con un estado totalitario y represivo, y un partido hegemónico (PRI) que “ganaba” todas las elecciones y controlaba todos los cargos públicos, desde la presidencia de la república hasta los ayuntamientos más pequeños, pasando por las gubernaturas, las cámaras de diputados y de senadores; con una disciplina férrea que obligaba a todos los militantes a aceptar, sin discusiones, las designaciones y el reparto del hueso. Años más tarde el escritor Mario Vargas Llosa caracterizaría al sistema priista como la dictadura perfecta; y Enrique Krauze, junto con otros politólogos, como dictablanda.

Pero regresando a Roberto Castañeda, que así se llama el mencionado profesor, luego de sus estudios de física mecánica, afirmó triunfante: “He descubierto la clave de la permanencia y conservación del sistema político mexicano: El trinquete”.  Y procedió a explicarnos su teoría: “En física mecánica, el trinquete es un engranaje que permite girar hacia un lado, pero impide que gire en sentido contrario, lo traba, lo que evita también la caída de un objeto. Lo mismo sucede en el sistema político mexicano: lo que hace que el engranaje del sistema político gire, se mantenga y no se rompa, es el trinquete”. 

¿Y qué es el trinquete en el sistema político?: es la corrupción, la tranza, el ‘agandalle’ ilícito del presupuesto. No se trata entonces que de pronto se descubra que un político es corrupto, sino que el sistema en su totalidad se basa en la corrupción, es su esencia, su forma de funcionamiento. Para evitar que el sistema político se derrumbe, se aplica el trinquete en todos los niveles de gobierno. El sistema político mexicano está diseñado para que todos “trinquen” en su cargo, al tiempo que cubren al otro. El que llega cubre al que se va y el de arriba cubre al de abajo, que a su vez le suministra recursos a su superior.

Por eso no son fruto de la casualidad los lemas del sistema priista: “No te pido que me des, sólo ponme donde haya, que yo me encargo de agarrar”; “me hizo justicia la revolución”; “Un político pobre es un pobre político”; “político que no transa, no avanza”; “donde hay obras, hay sobras”, "vivir fuera del presupuesto es vivir en el error".

Lo anterior es posible porque el sistema político sigue siendo el mismo. Aunque se ha avanzado en sistemas electorales y democracia, el régimen no ha cambiado. A diario nos enteramos que desde la presidencia de la república hasta la presidencia municipal, los políticos son unos “trinqueteros”. En Chicoloapan los ciudadanos son testigos del eriquecimiento y de la transformación de los “políticos”, que pasan de ser unos 'don nadie' a empresarios, constructores y nuevos ricos.

La corrupción es la garantía para la supervivencia del sistema político, por ello va de la mano con su gemela: la impunidad. Es decir, aquí no pasa nada. Le harán al teatro un rato, de que persiguen a los corruptos (que por cierto siempre se les escapan, y si no, pasado el escándalo mediático les regresan sus fortunas y sus propiedades). Al final todos quedan impunes.

A ver mis queridos ciudadanos: ¿Ustedes saben en qué se gastan el dinero público sus autoridades municipales? ¿Saben cuánto cuestan realmente las “obras” y cuánto son las "sobras"? No hay un mecanismo de control de los recursos; y cuando se crean, se colocan a los mismos cuates o a los familiares, para garantizar que el trinquete siga funcionando.

Cabildo reload

Parece que está de más preguntar a ustedes, mis lectores, si saben quiénes son los integrantes del ayuntamiento de Chicoloapan y a qué partido representan. Porque resulta que ha habido reacomodos internos en el actual ayuntamiento que, a quienes se dedican a los asuntos políticos, les parecen noticias, a veces, morbosas. Consideran que son grandes acontecimientos que provocarán, según ellos, el asombro entre los ciudadanos. Por ejemplo si usted, ingenuamente, votó en 2015 por un partido llamado encuentro social, no logró sacar al PRI del poder, pero sí les dio chamba a dos personas con el cargo de regidores. Pero resulta que ya bailó su voto, porque al día que esto se mal escribe, ya no hay regidores por ese partido. Y no crea que los corrieron, lo cual sería un ahorro al presupuesto, no, sólo consideraron que lo que más conviene a sus intereses era cambiarse de partido. Y así lo hicieron: se cambiaron de partido. 

De la misma forma, si usted votó por el PRD, tampoco quitó el poder al PRI, pero si les dio chamba a otros dos personajes. ¿Pero qué cree? Tampoco en el PRD ya son los que eran, pues un regidor consideró que sus intereses estaban mejor en otro partido y ya se cambió. ¿Qué quiénes son? Me van a perdonar mis queridos lectores, pues al igual que ustedes, ni siquiera sé sus nombres, pues así como llegaron se irán, sin pena ni gloria.

Pero decía yo que entre quienes se dedican a los quehaceres de la política y viven de lo mismo, les parecen relevantes estos reacomodos, porque ahora el Partido Morena tiene cuatro regidores, que lo convierte en la principal fuerza opositora. ¿Y eso le sirve de algo a los ciudadanos? Con ingenuidad podríamos decir que sí. Porque los lineamientos de Morena establecen que los representantes populares “deberán donar el 50% de lo que ganan, para ser destinado a 'la causa de la educación superior'”. Asimismo, con esa fuerza en el cabildo, pueden presionar al partido en el poder municipal para que se ponga a trabajar; para que los recursos se destinen a atender las necesidades prioritarias del pueblo; y, sobre todo, para que se transparente el uso del presupuesto y sea dado a conocer a los ciudadanos. Sería lo mínimo que se les puede pedir a dichos regidores, lo cual haría relevantes los movimientos internos de cambios de partido. De otra forma, los reacomodos sólo servirán como una foto para el ‘feis’.

El ingenuo
Juan Bautista Mendoza

viernes, 21 de octubre de 2016

Crónica de una toma de protesta


El 20 de octubre, en un conocido salón de San Vicente, se llevó a cabo la toma de protesta de los integrantes de los comités de base del partido Morena. El evento fue convocado para las seis de la tarde. Desde antes de esa hora empezaron a llegar los asistentes: morenos, experredistas, expriistas y exencuentro social, jóvenes y viejos militantes y uno que otro niño colado.

En una mesa de recepción, con representantes de los llamados “referentes” vestidas elegantemente del color del partido, se registraron los invitados. Para las seis de la tarde, el salón estaba lleno. A las siete, el salón destinado para el acto, era notoriamente insuficiente, por lo que se tuvieron que colocar sillas a la entrada. 
Se notificó el retraso de quien tomaría la protesta. Algunos tuvieron que retirarse por razones personales. Aún así el salón se mantuvo siempre lleno. A las 7:45 hizo su aparición José Ramón López Beltrán, coordinador de Morena para el Estado de México, quien de inmediato tomó el micrófono para iniciar el evento.

Agradeció la presencia de los asistentes y pidió su comprensión pues venía retrasado por actos anteriores que encabezó en otros municipios. Mencionó que era la sexta ocasión que visitaba el municipio de Chicoloapan y que, con respecto de su última visita, se congratulaba porque en esta ocasión veía aumentada en tres veces la cantidad de simpatizantes, asimismo, según los datos con que contaba, se tenía cubierto el 100 % de las 70 secciones electorales de Chicoloapan, pero que además, en cada una de ellas había más de un comité, es decir, 300% arriba de la meta. Más aún, lo que generó un momento festivo, el distrito 39, que integra a los municipios de La Paz y Chicoloapan, era el segundo distrito a nivel nacional y el primero en el Estado de México en mostrar la mejor organización.

López Beltrán reiteró la importancia de contar con una estructura sólida en Morena en todas las secciones electorales, pues es una primera garantía para evitar cualquier intento fraudulento de parte del PRI, que está echando a andar una estrategia de compra de votos, ante su preocupación por perder el poder.

El presídium fue notoriamente institucional: la coordinadora distrital, Martha Guerrero; el presidente del comité municipal de Morena en Chicoloapan, Antonio Cervantes; la Secretaria de Finanzas del Comité Estatal, Angélica Pérez Cerón; y los regidores de Morena en el ayuntamiento de Chicoloapan. Por cierto, al final del evento se informó que el regidor Jorge Aurelio Morales se incorporaba al Partido Morena.

Por coincidencia, acuerdo, o mero azar, los “referentes” de Morena en Chicoloapan se ubicaron así: en lado izquierdo del presídium, Antonio Cervantes, Angélica Pérez Cerón, Erika Ortiz, Pedro de la Rosa, Lizbeth González, Edgar García, Katerine Gómez, Agustín Hernández y Álvaro Guatemala. Del lado derecho, Jesús Monroy, Jorge Morales, Samuel Ríos y Adrián Galicia, flanqueados por sus edecanes. De forma semejante, cuando el orador mencionó que Morena tiene “excelentes” regidores en Chicoloapan, se escuchó un espontáneo rumor generalizado de desacuerdo con la afirmación. Asimismo, hubo movimientos incómodos, cuando López Beltrán preguntó a los asistentes si sabían cuáles eran los tres principios de Morena, y pidió a los asistentes que los repitieran al unísono: “¡No mentir! ¡No robar! ¡No traicionar!”.

Hecha la toma de protesta con el brazo izquierdo extendido, algunos de ellos con el puño cerrado, en un ambiente festivo terminó el evento, casi a las 8:30, con las fotos para el “feis” y para el recuerdo, a lado del coordinador estatal. 

Así fue el primer acto de la estructura de Morena Chicoloapan, donde hicieron su aparición actitudes enquistadas entre los ‘políticos’, como llevar porras para ciertos personajes y rechiflas para otros, mientras en el micrófono se repetía la palabra “unidad”. Patético cuando al mencionar el nombre de Adrián Galicia, quien afirma en todas las ocasiones que él no aspira a ningún cargo, escuchar gritos y aplausos de sus afines…

 “No mentir, no robar, no engañar…" ¿será?.

martes, 4 de octubre de 2016

La columna Incómoda

Permítanme uns serie de digresiones, rayanas en la especulación, para recapitular en 15 minutos, los últimos 35 años de lo acontecido en México. Inicio en los años 80, cuando México cruzó la línea divisoria del país que tenía que aprender a administrar su abundancia. Luego de la quiebra causada por el despilfarro y la corrupción gubernamental, el país hubo de ser “salvado” por la gracia del FMI y el espíritu norteamericano a cambio de aplicar un modelo financiero que requería de “grandes sacrificios”. Había que “apretarse el cinturón”. Aparecieron palabras que siguen vigentes en 2016: recortes presupuestales y las crisis.

Para contener un probable estallido social, el sistema político mexicano debía adecuarse a las “modernas” democracias. “Te apoyamos pero democratízate al estilo norteamericano”. Que consistía en la alternancia en el gobierno entre dos partidos conservadores con trajes diferentes: un “demócrata” y un “republicano”: el PRI y el PAN, dos partidos “diferentes” con un propósito común: mantener el modelo macroeconómico y el estatus quo. Pero el PRI hizo pucheros en el tema político y los coletazos ofendieron a los grupos de poder. Vino la incorporación de los empresarios a la política (Rufo, Fox, Clouthier, Barrio, Medina). Los broncos del norte


Por su parte la llamada izquierda eternamente marginal y dispersa buscó coincidencias y reacomodos. La prensa escrita creó espacios de libertad. Luego vino el temblor de 1985 a movernos el piso y las conciencias; la sociedad civil se manifiesta y participa; se revitalizan los movimientos sociales y estudiantiles; El Azteca vibró con el primigenio “uleeero” que miles de mexicanos le dedicaron al presidente en la inauguración del mundial

El PRI se resquebraja desde dentro y viene una escisión. Empieza a germinar una opción que lucha por el poder presidencial y la instauración de la democracia en México: El Frente Democrático Nacional, que junta a la mayoría de los grupos y partidos opositores con Cuauhtémoc Cárdenas a la cabeza. La gente afirma que ganó la elección en 1988. Los priistas mantienen el control el aparato del Estado e imponen a Salinas. El PAN se suma al golpe de mano y reconoce al “ganador”.

Atendiendo la propuesta norteamericana de la alternancia sólo entre dos partidos, se plantea el cambio de manos en la presidencia de la República: en 1994 pide el PAN; en el 2000 ofrece el PRI. El argumento de Salinas: “La estructura se me va a venir encima”. Se habla entonces del aterrizaje planeado del sistema, que consistía en ceder el poder por entregas: primero gubernaturas, presidencias municipales importantes, congresos locales. Inicia el periodo de cogobierno y las “concertacesiones”. En 1997 el PRI pierde la mayoría en el Congreso. Cárdenas gana la ciudad de México y de paso arrastra el cinturón conurbado más pobre, la zona oriente del Estado de México

Los dos partidos pactantes logran recomponer el esquema original y, en el 2000, el PRI, sin ninguna objeción ni impugnación, deja la presidencia en manos del PAN con un cogobierno de facto con los priistas, Elba Esther en las ligas mayores y los gobernadores en la operación, que reciben sumas millonarias para que consoliden su poder local. Cambió el jefe del ejecutivo, pero no el sistema

En 2006 viene la segunda presidencia del PAN. Pero reaparece nuevamente la tercera vía, encabezada por Andrés Manuel López Obrador. El bloque de poder se reorganiza, el propio presidente de la república inicia un juicio de desafuero que termina reventándole en la cara. Se echa para atrás y, luego los mismos panistas pagan la fianza. Los grupos de poder se lanzan con todo y confrontan el “peligro para México”. Fox mete la cuchara en el proceso, lo que “pone en riesgo la elección”, según dictaminan los magistrados del tribunal electoral, pero aun así validan a Calderón. La estructura del PRI no dice esta boca es mía y convalidad el triunfo. Continúa la jauja en los estados, la mayoría gobernados por el PRI, con el despilfarro de los miles de millones de los excedentes petroleros. Para que no digan que no se les toma en cuenta, también los pobres, que aumentan por millones, tienen sus Oportunidades.

2012. Concluye la alternancia del partido “republicano”, doce años fueron más que suficientes para generar su desgaste, toca el turno a los “demócratas”. Se planea el regreso del PRI, los grupos de poder se realinean, los “jóvenes al poder”, Javier Duarte, César Duarte, Medina, Moreira, Borge y a la cabeza el “superstar” Enrique Peña. “Los salvadores del país”, el regreso del partido “que si sabe gobernar”, la mercadotecnia se va a las nubes, carretadas de recursos. Peña asume la presidencia. Pero apenas si alcanzó a llegar a la mitad de su gobierno. Ya para qué les cuento. Nos cambiaron nuestras Oportunidades por Prospera, pero no por prosperidad. Cada vez hay más pobres y cada vez los políticos son más corruptos. Muy pronto terminó el periodo de los “demócratas” (¿o republicanos? Porque creo que se equivocaron de invitado y trajeron a Los Pinos al otro copetón).

“Ya va llegando diciembre y sus posadas…” se va acercando el 2018. Los partidos pactantes (el PRIAN, les dicen ahora) están haciendo lo propio para volver a cambiar de manos la presidencia y mantener intocables el modelo económico y el sistema político. Ya están transfiriendo varias gubernaturas al PAN, y sus voceros difunden “encuestas” que afirman que la gente quiere al PAN o, para más precisión, a la esposa de Calderón. Pero ahí está presente la otra opción más vigente que nunca. No la han eliminado y tiene a los grupos de poder inquietos y preocupados. López Obrador está apuntado para el 2018. ¿Qué sigue? Corresponde a ustedes mis queridos ciudadanos decidir cómo continúa esta breve crónica.

Juan Bautista Mendoza
El malhumorado social

martes, 5 de abril de 2016

La Columna Incómoda

Es sabido que la elección de autoridades auxiliares es un mero protocolo, para terminar de integrar la administración municipal; y se realiza para cumplir lo establecido en la Ley Orgánica Municipal del Estado de México y los Bandos Municipales, lo cual permite contar con auxiliares para la elaboración de programas y para realizar acciones comunitarias; es decir, elegir delegados a los que se les “delegarán” ciertas funciones.

La misma Ley señala a los concejos de participación ciudadana (COPACI) y a las organizaciones sociales como figuras en quienes pueden apoyarse o auxiliarse los ayuntamientos “para el eficaz desempeño de sus funciones públicas”, así como “para la gestión, promoción y ejecución de los planes y programas municipales en las diversas materias”.

En términos llanos, los delegados son los representantes o auxiliares de la autoridad en las comunidades, con atribuciones básicas en materia de orden, tranquilidad y protección de los vecinos y vigilancia del cumplimiento del bando municipal.  El COPACI es representante de la comunidad; no es un auxiliar (en el sentido de subordinado) del ayuntamiento, sino una figura ciudadana en quien el ayuntamiento busca apoyo para el cumplimiento de sus obligaciones; de ahí que el COPACI, como vaso comunicante entre la autoridad municipal y los ciudadanos tienen, entre otras las atribuciones, las siguuientes:

“I. Promover la participación ciudadana en la realización de los programas municipales; II. Coadyuvar para el cumplimiento eficaz de los planes y programas municipales aprobados; III. Proponer al ayuntamiento las acciones tendientes a integrar o modificar los planes y programas municipales; IV. Participar en la supervisión de la prestación de los servicios públicos; V. Informar al menos una vez cada tres meses a sus representados y al ayuntamiento sobre sus proyectos, las actividades realizadas y, en su caso, el estado de cuenta de las aportaciones económicas que estén a su cargo. VI. Emitir opinión motivada no vinculante, respecto a la autorización de nuevos proyectos inmobiliarios, comerciales, habitacionales o industriales y respecto de la autorización de giros mercantiles.” (Art. 74 de la LOMEM).

Pero en Chicoloapan, si ni a los responsables (regidores) se les consulta para ejecutar la voluntad y los caprichos de los presidentes municipales (el joven regidor de Morena, Jesús Monroy hizo público su desacuerdo con el acta donde se aprobó el presupuesto de egresos, pues nunca se lo proporcionaron para su análisis y evaluación, y luego ya ni lo invitan a los eventos oficiales), mucho menos van a consultar o a tomar en cuenta la opinión de los ciudadanos de a pie.

De ahí que la elección de delegados y COPACI's sea intrascendente para la mayoría de los ciudadanos (el domingo 20 de marzo participaron, en promedio 9 de cada 100 ciudadanos inscritos en el padrón electoral), y deviene un puro trámite, pues al final la mayoría de los elegidos terminan haciendo el vacío de sus encargos, por la falta de apoyos tanto del gobierno como de los grupos y de los mismos vecinos.

¿Entonces porqué ese ahínco por ganar de todas, todas?. Aunque en la forma es una elección ciudadana, en la realidad es un agandalle de los grupos políticos y se convierte en una pugna del gobierno municipal por demostrar que está fortalecido, y de los grupos por demostrar que tienen clientela. En Chicoloapan, entonces, la elección de delegados y COPACI's fue una jugarreta entre quienes controlan tres partidos: PRI-Gobierno, PRD y Morena.

El pasado 20 de marzo se disputaron 19 delegaciones. El PRI-Gobierno ganó 15 y el PRD, 4. Los votos totales que se pudieron contar en las mesas fueron: El gobierno municipal (PRI): 5,373 votos; José Pineda y aliados (PRD): 2,900; Adrián Galicia y aliados (Morena): 1,525.

También se eligieron 20 COPACI's. El PRI-Gobierno ganó 16; el PRD, 3; y Morena, 1. Los resultados totales: gobierno municipal (PRI): 6,647 votos; José Pineda y aliados (PRD): 3,311; Adrián Galicia y aliados (Morena): 733.

En la unidad Ciudad Galaxia (SARE) participó, además, otra planilla identificada con Antorcha, que quedó en segundo lugar, y donde, por cierto, no apareció en la boleta el número de esta planilla (dicen que por error); desaparecieron más de 200 boletas; y la policía decomisó las urnas y las trasladó al palacio municipal.

En la colonia Francisco Villa, también se registró otra cuarta planilla, identificada con la fracción disidente de Morena, y quedó en tercer lugar, arriba del “bloque institucional” de Morena. En la colonia 2 de Marzo no hubo elección, pues sólo se registró una planilla (PRI).

El PRD registró planillas en todas la comunidades (menos en 2 de Marzo), y ganó las delegaciones de Auris 2 y 3, Auris 1, Santa Rosa y Ara 2; así como los COPACI's de Auris 2 y 3; Revolución y Ara 2. Morena registró planillas para delegados en 13 comunidades; no ganó ninguna. Y sólo en tres comunidades registró planillas para COPACI; ganó el de Santa Rosa, donde dicen que Pedro de la Rosa se empecinó en liderar con el argumento de que “sería lo único que ganarían”.

Como pocas veces, los resultados se manejaron con mucho sigilo por todos los involucrados, de tal forma, mis queridos ciudadanos, que no tuvimos acceso a datos como totales de boletas, boletas sobrantes, ni votos nulos. Sólo se nos informó que en Ara II y en Auris I se robaron las urnas. En este caso aparecieron los mercachifles y “negociaron” las posiciones (delegado, para PRD y COPACI para el PRI), a sabiendas que quienes encabezaban el COPACI-PRD son personas con un trabajo permanente en la colonia y son los verdaderos ganadores (como demostraron en en la elección del 2015, cuando ganó el PRD, no obstante la división interna del grupo que opera en Auris I, donde unos se fueron al PES y otros al PRI).

En la colonia Revolución hubo un empate técnico: la delegación la ganó el PRI-Gobierno por 1 voto (381 a 380); y el COPACI, el PRD (411 a 383). La Colonia Santa Rosa sigue siendo la de mayor competencia electoral, aunque con poca participación (de 2,500 boletas, sólo votaron unas mil 100 personas). Los resultados para delegado: PRD, 373; PRI, 370; Morena, 354. Para COPACI: Morena, 370; PRD, 366; PRI, 366.

 ¿Qué tal? Lo real es que en este proceso prevaleció la mezquindad entre los participantes. La soberbia de la comisión, que exigió el registro presencial de cada uno de los integrantes de la planilla y canceló el registro de la planilla 5 del COPACI para la cabecera (¿dónde estaban los cabecillas para defender a sus seguidores que dicen representar?); y la cerrazón para proporcionar información de una “elección de ciudadanos”. ¿Y qué decir de aquéllos que en el discurso afirman ser fuerza mayoritaria en Chicoloapan y no fueron capaces de registrar planillas en todas las comunidades, ni ganar ninguna? ¿O de aquéllos que dicen ser de oposición y asumen el triste papel de cancerberos y negocian sin pudor las posiciones a conveniencia? Yo nada más pregunto.

Juan Bautista Mendoza

jueves, 17 de diciembre de 2015

La columna Incómoda

Robó, huyó y lo pescaron
Por fin terminó la etapa de una administración tricolor de sólo unos cuantos, sólo unos cuates, basado en la mentira y la simulación como emblema de gobierno. Baste recordar las cacareadas obras nunca construidas pero si publicitadas desde el inicio de la administración: vocacional, tecnológico y hospital. Su incumplimiento, se argumentaba, era por causa de grupos retrógradas “que estaban en contra del progreso y la educación” que impedían la construcción de esas obras monumentales.

Emblemático de la falsedad de los argumentos ha sido el “hospital”, obra que arrancó en la oscuridad de la madrugada, con gran vigilancia policíaca y con camiones y maquinaria arrasando un espacio deportivo de reciente inauguración en la zona de la Unidad Bonito San Vicente (HIR). Como se sabe, no hubo oposición de ningún grupo ni contratiempo para el inicio de la “espectacular e histórica obra”. Pero los ciudadanos vimos como pasaron los días, los meses y los años y la obra nunca pasó de los cimientos. Al carecer de excusas, simplemente se dejó de hablar del hospital de Chicoloapan.

La prioridad fueron las obras de relumbrón que permitieran colocar placas y más placas con el nombre del patrón, en un ansia frenética de pasar a la posteridad. El derroche de recursos se justificó con el “embellecimiento” del palacio municipal, el kiosko, la construcción de fuentecitas, arcos de bienvenida y una faraónica obra a la “masonería”. La prioridad fueron las francachelas y los gastos suntuarios para loar la vanidad. La pasión por servir fue una obsesión por servirse, incluir en la nómina a familiares y amigos, ajenos a cualquier compromiso de servicio público, que llegaron con tal arrogancia a los cargos, que ven al ciudadano como enemigo y fuente de recursos. Tanto fue el furor que las citas citables pasaron de Sun Tzu, el legendario general y estratega chino, a las frases de Julio César, el estadista, general, escritor, estratega, al retomar su frase: “Vine, vi y vencí”. Si hubiese justicia y moral en México, se aplicaría, en todo caso, el título de una de las películas de Woody Allen: “Robó, huyó y lo pescaron”.

La ciudadanía reprobó esa administración. Pues si como afirman los que dicen que saben, la verdadera encuesta y la calificación fue la elección del 7 de junio, entonces el grupo en el poder obtuvo un tres. Contundente, pero gracias a la complicidad de sus “opositores”, tendrá permite continuidad en el gobierno. ¿Quiénes serán los nuevos integrantes del ayuntamiento? los familiares de los que salen; y ¿quiénes los funcionarios? Seguramente los mismos que están, sólo cambiarán de silla.

Algunos ciudadanos se preguntan, tomando como referencia los gobiernos de la era perredista, si  el papel que asumirá el próximo edil será como Domingo o como Adrián (“quien gobierna es una cúpula dirigida por el ‘jefe de jefes’”, diría el primero; “el jefe político soy yo”, afirmaría el segundo). Sea uno u otro el caso, se visualiza un incremento en el saqueo por la suma de personajes que se sentirán con derecho al manoseo de los recursos públicos.

Origen es destino
Como se recuerda, el cenit del poder amarillo también fue el inicio del declive, pues el jaloneó por el mando aceleró la división entre los dirigentes por el control del poder y los recursos. Por cierto, esos actores de la división y el desmoronamiento del partido amarillo a partir del 2006, son quienes, luego de algunos saltos a otros partidos (Movimiento Ciudadano, el PRI y Morena), reaparecen ahora como la “verdadera oposición” al gobierno priista y señalan a quienes permanecieron fieles al PRD, como los causantes de la desbandada. Continúan con su labor de zapa incitando a los militantes perredistas a abandonar este partido para sumarse a la “verdadera causa progresista”. ¿Y quiénes son se preguntarán los ciudadanos?. 

La (am)visión de los vencidos.
Consumada la dispersión del voto ciudadano, que permitió la continuidad tricolor, los candidatos perdidosos se reacomodan y se juntan con la intención de formar un “bloque opositor” de tres partidos (PRD, PES y Morena). El argumento es irrefutable: “si vamos separados en 2018, ganará el PRI”, verdad de Perogrullo que debieron hacer realidad en la pasada elección, si realmente hubieran estado comprometidos para quitar al PRI, como querían los ciudadanos. Pero si el argumento es irrefutable, las premisas son las que generan dudas: Primera, ya hay candidatos definidos, serán esos mismos que perdieron la elección; es decir, los candidatos perdidosos ya se autodesignaron y no se permite otro suspirante. La segunda premisa: para definir quién es el bueno en 2018 se aplicará una encuesta (¿Y si sale “cuchareada” entrará la tómbola?). La tercera. ¿Cómo llevarán a cabo el proceso electoral, si son tres partidos? El asunto también ya está resuelto: Cada partido registrará “planillas de papel”, que serán abandonadas a su suerte y todos, como un solo hombre, harán campaña por el partido que registre al ungido. Y mientras llega el 2018 cada uno continuará en “su trinchera” (así dicen). Hay que reconocer que desde ahora y abiertamente, aceptan la carencia de lealtad hacia un partido político; lo que los une y atrae es ser designados candidatos, no importa por cual partido.

En realidad no representan a tres partidos. Sólo en el caso de Morena es real el control del instituto político y, hábilmente, Adrián Galicia va cautivando a los otros dos perdidosos, afirmando que “si llegara a haber un candidato mejor posicionado que él, se hará a un lado”. Mientras tanto, encamina a los otros dos y los “presenta” a la dirigencia de Morena, donde con enorme alegría, les dan la bienvenida. Están haciendo su trabajo de zapa. Recuerden que Obrador ha insistido que con el PRD “ni a la esquina”, pero que las puertas de Morena están abiertas para los militantes.

Para reforzar la atracción se prometen espacios en administraciones vecinas y el compartir prebendas. En determinado momento afirmaron contarían con 5 regidores en el próximo ayuntamiento, quienes, respaldados por sus partidos, le harían una fiestecita al nuevo presidente municipal el día de su toma de protesta. No para negociar un programa social de beneficio comunitario, sino con la intención de presionarlo y obligarlo a que les asigne 25 espacios por cada regidor y ¿por qué no? áreas en la administración.

Nuevamente la terca realidad mostró que sólo son 2 regidores con los que cuentan (¿hasta cuándo?). Como se mencionó en la columna anterior, los regidores de oposición para el trieno 2016-2018, son seis: dos por cada partido (PRD, Morena y PES). Pero resulta que los dos del amarillo pertenecen al grupo mayoritario de este partido (ADN), ajeno a las reuniones de los perdidosos. Del mismo Morena, sólo un regidor participa del bloque, pues la otra regidora pertenece a un grupo opositor a Adrián Galicia y no se sumará al mencionado proyecto. Y qué decir de Encuentro Social, la regidora Brenda García recién obtuvo su constancia, luego de sendas resoluciones del Tribunal del Estado de México y del Tribunal Federal, y después de la intentona de conculcar sus derechos electorales con la participación y/o omisión  de miembros de su propio partido y del mismo candidato a la presidencia municipal. Ante la suma de mezquindades, una vez obtenida su constancia como regidora, renunció al PES y se afilió al PRD. Ojalá y en este partido no se enfrente a los mismos intereses y mezquindades de personajes que sólo buscan vivir del erario.

Discurso para una voz
En una de las reuniones del “bloque progresista”, convocada para reiterar los puntos mencionados, escuché una voz discordante de los discursos “oficiales” de parte de Angélica Pérez Cerón, dirigente municipal de Morena y recientemente elegida Secretaria de Finanzas en el Comité Estatal; manifestó su expectativa y deseo de que en 2018, la izquierda en Chicoloapan designe no a un candidato sino a una candidata, es decir a una mujer. A como se perfilan los escenarios, pienso que lo mejor que le pudiera suceder a Morena sería que la dicha Angélica sea la candidata.

Acomodos y reacomodos
Precisamente el reparto de los despojos electorales tiene enfrascados a los militantes del PRD en las pugnas por lo que queda de ese partido. Hay un grupo ganador (ADN) que conserva los espacios en las regidurías de varios municipios, los comités municipales del partido, diputaciones locales y una posición en el Comité Estatal, además de la cercanía con la dirigencia estatal y con el grupo Neza. Los demás “grupos” pretenden disputarle espacios de poder, empezando por el comité municipal. En este caso, se avecinan dos momentos. Uno en el mes de enero, cuando se prevé un relevo interino del comité municipal del PRD, derivado de la asunción del actual presidente del comité como octavo regidor. A pregunta directa, Felipe Gómez Robledo afirmó que no hay mandato expreso ni norma que lo obligue a renunciar al cargo partidista, pero que con ánimo de facilitar la recomposición del PRD municipal es su decisión dejar el cargo; y dejó entrever dos opciones de relevo: La designación de un personaje de su propia agrupación, o, “lo más probable”, un dirigente de otra expresión, pero afín a su corriente. Respecto de la posición institucional de los regidores del PRD, afirma que continuarán en la misma línea de no confrontación con el próximo edil ni con el poder detrás del trono, con quienes han pactado sus espacios.

Lo peor está por venir
El escenario para el próximo trienio se visualiza, en ese sentido, sin variaciones en el juego del poder con la “oposición”. Y todo apunta a que la oposición y presión podría venir de las propias filas del tricolor: el conflicto ejidal persistirá con mayor o menor fuerza (en unos días se realizará el relevo de las autoridades ejidales, cuyo resultado redefinirá el perfil del conflicto del grupo ejidal con el edil); el movimiento antorchista continúa con su labor hormiga de penetración en las comunidades, y asomará la cabeza en algún momento; continúa en aumento el número de personajes priistas que se alinean en contra del grupo en el poder; y en la propia CTM se dan cambios antes inimaginables, con la destitución del líder de la Sección 65. Es sintomático que en la toma de protesta del nuevo ayuntamiento, brillaran por su ausencia algunos expresidentes municipales priistas, mientras que los expresidentes perredistas (Manuel, Domingo y Rafael), corresponsables de la debacle del PRD aplaudieran sin mayor pudor la continuación tricolor.

Juan Bautista Mendoza
A favor de la Alerta de Género en Chicoloapan