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viernes, 5 de mayo de 2017

La Columna Incómoda

Adiós al PRI
Hola mis queridos ciudadanos. ¿Qué dijeron, a este mugre columnista ya lo callaron? Pues no. Más bien estuve pensando cómo los podía provocar. Pues con sus despensotas y sus tarjetotas que logran en Grande, me dije “me van a malmirar mis paisanos de Chicoloapan”. Pues aunque a algunos no les guste, aquí nos tocó sobrevivir, en el estado más poblado del país, el que siempre ha sido gobernado por el PRI. Y no me mire a mí. ¿Yo qué? Mírese a usted mismo. ¿Está satisfecho con el sistema en que vivimos?

Por alguna razón tuve la oportunidad de escuchar a ciertos ciudadanos  que vinieron a Chicoloapan para ser testigos de lo que somos capaces de hacer los mexiquenses. Me dijeron “Ustedes llevan casi un siglo de ser gobernados por el PRI. No sólo son el estado más poblado del país, son el número 1 en asesinatos de mujeres y de robo en transporte público. Uno de cada dos mexiquenses es pobre ¿Por qué votan por el PRI?” Y yo, que no estoy acostumbrado a que me hablen de sopetón, me retiré rumiando cuestiones cómo: ¿a ellos qué les importa si ni siquiera son de aquí?

En la tele había un debate entre los que quieren gobernar al Edomex. Y allí vi como los candidatos del PRI y del PAN se le iban a la yugular a la hija de un albañil, (así se presentó Delfina). Y yo, al principio dije: pues sí, triste maestrita, pa qué se mete a las patas de esos políticos que tienen el colmillo bien retorcido; como la señora que tiene apellido de estupefaciente ilegal (Mota), que ya hasta fue candidata a la presidencia de la república; quedó en tercer lugar y, como premio de consolación, el señor Peña le asignó mil millones de pesos (¿Cómo para cuántos kilos de tortillas alcanzará esa cantidad?); y el señor Alfredo, un güerito con la piel más blanca y tersa que las muñecas Lilí. Le dicen Alfredo III porque su abuelo y su papá ya fueron gobernadores y, según cuentan los chismosos, el día en que nació, rodeado de pañales de seda, su hada madrina le dijo: “Tú serás gobernador. Pues todo esto (dijo, refiriéndose al Estado de México) es nuestro”

Y ahí estuvieron dale y dale con que Delfina no sabe ni hablar, que es ratera, una naca, como la mayoría de los mexicanos, además, es morena (los otros tres se han hecho cirugías y tratamientos faciales) y que ni siquiera sabe mirar a las cámaras. Y entonces ¿por qué la atacan? Luego me enteré que las encuestas la ponen en primer lugar, entonces me di a la tarea de hacer lo que siempre he hecho, pues carezco de recursos para levantar encuestas, hice un sondeo de opinión entre hombres, amas de casa, jóvenes y gente de a pie aquí en Chicoloapan, y la mayoría me contestó: “ojalá y ya saquen al PRI, mejor que gane Delfina”.  Otros dijeron que los obligan a poner cartulinas del primo de Peña, pero que van a votar en contra del PRI.

Coincido con la mayoría de ustedes, mis queridos ciudadan@s, es hora de cantarle las golondrinas al PRI. Casi un siglo de gobernar el Estado de México con los Del Mazo, los Montiel, los Peña y Eruviel, los Hank (el que decía que “un político pobre era un pobre político”), y ya ven cómo estamos.

Es cierto que esta es una elección nacional. Todos los ojos del país están atentos a lo que suceda en nuestro territorio. Es cierto que esta elección es parte de la del 2018. Por eso las fuerzas políticas se están alineando hacia uno u otro bando: O la continuación del sistema de corrupción e impunidad que sostiene al PRI, o un cambio de régimen. En este escenario las dos fuerzas que se están agrupando son, por un lado, el PRI y su aliado, el PAN y, por otro, la oposición agrupada en torno de MORENA y su líder Andrés Manuel López Obrador. Lo demás es pitorreo. ¿O acaso alguien en un análisis sensato cree que otro partido realmente enfrenta al sistema?

Entonces, la primera parte de la jugada para derribar al PRI, es la elección del Estado de México. Por eso la guerra encarnizada en contra de la profesora Delfina Gómez Álvarez, quien concita las aspiraciones de millones de mexicanos que la ve como la posibilidad de echar al PRI de su madriguera. No es casual que a los otros candidatos “de oposición” ni siquiera se les mencione.

Entremés histórico.
Patético el final de un registro partidario que fue resultado de las luchas históricas de la izquierda mexicana: El Partido Comunista Mexicano compitió en el proceso electoral de 1976 de forma simbólica, con Valentín Campa. Simbólica porque carecía de registro oficial. Fue memorable, por muchos años, el entonces llamado “zócalo rojo” (ironías de la política, porque el rojo era el color de los comunistas, a quienes les decían “rojillos”. Ironías, porque ahora los rojos son los del PRI). Luego de ese lleno total en la plancha del zócalo, el PCM les arrancó el registro como partido político, y empezó su participación en procesos electorales, manejados por el mismo gobierno, de ahí que nunca se podía saber el resultado real de las elecciones, donde siempre ganaba el PRI. Una década de luchas, movimientos y diálogos entre los grupos y partidos de izquierda fue unificando las propuestas. El PCM abandonó su nombre y, junto con otras organizaciones, formó el PSUM (Partido Socialista Unificado de México). Luego en alianza con el PMT., constituyeron el Partido Mexicano Socialista, utilizando el registro que venía del PCM y luego PSUM. Se mantuvieron al margen de ese acuerdo dos partidos: el PRT, que tenía una posición más radical y crítica; y el PST, de oscuros nexos con el gobierno, que encabezaba Rafael Aguilar Talamantes y Jesús Ortega Martínez. En 1987-1988 un fenómeno político electoral encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas cimbró al sistema y lo partió en dos; el lema central: Democracia, hacer efectivo el sufragio de los ciudadanos. Se creó el Frente Democrático Nacional. Luego del vergonzoso fraude electoral que impuso a Salinas, Cárdenas, para evitar un baño de sangre del pueblo, llamó a formar un nuevo partido el Partido de la Revolución Democrática, utilizando el registro original del PCM-PSUM-PMS, es decir, en la forma legal fue cambio de nombre, no creación de nuevo partido. Como se sabe, en el sexenio de Salinas el PRD fue atacado por todos los frentes y tuvo más de 600 muertos. Pero se consolidó como un partido nacional opositor y comenzó su avance, hasta que se apoderaron del control del aparato del partido los históricos chuchos, quienes en 2012, firmaron un pacto con Peña. He ahí lo patético, un registro partidario (PCM) ganado para instaurar un régimen democrático y un sistema igualitario, terminó de emblema para la firma de un pacto con el PRI y su jefe Peña, para revitalizar el sistema de corrupción e impunidad. ¿Qué diría Valentín Campa y los luchadores sociales que fundaron el partido como instrumento para derrotar al PRI sistema?

Voto útil o voto razonado.
En diversas regiones del país han extirpado este cáncer que está acabando con la salud pública del pueblo mexicano. Pero su raíz está arraigada, como mala yerba, en el Estado de México. Si aquí extirpamos esa raíz, se acaba el sistema priista. Entonces, si logramos que pierda el PRI en el Estado de México, ayudaremos a otros mexicanos de otros estados. Le haremos un favor a la República y cumpliremos dignamente con la parte que nos toca para sacarlos de los Pinos en 2018 (y de paso de la presidencia de Chicoloapan). Es ahora. Es posible. Abstenerse, anular o votar por quien no tiene ninguna posibilidad de ganar, es un desperdicio histórico de nuestra fuerza popular: El voto. Todas las encuestas (cuchareadas o no) coinciden: quien tiene la probabilidad de ganar es Delfina Gómez Álvarez, es Morena. En tus manos está la decisión mí querido lector: ¿O dejamos al PRI o lo sacamos del Estado de México? Yo ya decidí ¿y tú?

Juan Bautista Mendoza

Un moreno ciudadano


lunes, 16 de enero de 2017

La Columna Incómoda

Precampañas; El prólogo:

Hola mis gasolineados, gaseados y electrizados ciudadanos de Chicoloapan, les deseo año 2017. Y digo sólo año porque sería ruin si le agrego el adjetivo de “feliz”. La cosa es que ya pueden estar contentísimos por las medidas (¿o desmedidas?) acciones que están tomando los gobernantes, todo por el bienestar de nuestras familias. Y si no pregunten a los representantes en Chicoloapan. Ellos les dirán que todo se está haciendo por su bien y que mientras descansaban en paraísos turísticos V.I.P. con sus bonos, aguinaldos y recompensas, seguían pensando en ustedes. No crean que son ingratos y olvidadizos, pues ya viene la elección de gobernador en el Edomex y estarán pidiendo el voto para que el tricolor se mantenga por los siglos de los siglos. Y se toparán con unos ciudadanos felices y contentos, cansados, sí, pero de tanto patinaje en hielo y de recibir sonrisas de los reyes magos y Santa Claus.

El 23 de enero inician las precampañas para que los partidos placeen a sus aspirantes durante una cuarentena. De ahí saldrá su candidato, que luego de los trámites y procedimientos buscará el triunfo el domingo 4 de junio. El rival a vencer, como se sabe es el PRI. El partido de Eruviel Ávila, de Peña Nieto, de Montiel, de Duarte, de Moreira, del patrón, y de toda esa caterva de politicastros que sin impudicia se han adueñado del poder y los presupuestos de los mexicanos, mexiquenses y chicoloapenses. O sea que cualquiera que resulte ser el ungido tricolor, llegará con el objetivo de mantener y conservar los privilegios de unos cuantos.

¿Quién será el (la) audaz que le pondrá el cascabel al gato? Pues no están dormidos. Ya echaron a andar la marea roja que incluye, como parte sustantiva, la dispersión del voto, pues por más que el PAN afirme que sólo juntos le pueden ganar al PRI, sabemos que hay en el Estado de México más de 10 emblemas partidistas que sumados a los candidotes “independientes”, se prestarán a la simulación de la competencia electoral. Ya sabemos que el PAN es cómplice incondicional del PRI y cuando uno cae, el otro lo levanta. Algunos dirigentes del PRD han sido involucrados en esa lógica de, si quieres mantenerte política y presupuestalmente,  súmate al pacto. Pero el resultado a ojos vistos es su caída libre en las preferencias electorales y el abandono del barco de sus figuras emblemáticas.

¿Entonces qué puede pasar en el Estado de México? La inercia y la estrategia de quienes controlan el aparato de poder en el país, es que se mantenga el PRI o, de complicarse las cosas por el descrédito de este partido entre los ciudadanos, empujar al PAN como escala para el 2018.

La otra opción sería un gobierno de izquierda. ¿Pero a estas alturas se puede hablar de geometría política en el Estado de México? Están el PT, MC, PRD y Morena. Los dos primeros no representan una alternativa de poder; y como sucedió en otros estados, el PT ha buscado acercamientos con el poder para conservar su registro.

No hay nada nuevo bajo el sol (azteca).

Cuando en 1989 se fundó el PRD, encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas, fue cuestionado por sus opositores por incluir dentro de sus filas a expriistas. Era inevitable, los pleitos son más álgidos cuando los contrincantes formaron parte de la misma familia. En ese entonces el PRD fue descalificado. Salinas intentó desaparecer y cooptar a sus dirigentes; impulsó la creación del PT, como partido de “izquierda” para restarle votos. En los medios  era señalado como partido violento, retrógrada, populista, un peligro para el país. Pasados los años el PRD entendió que había que ser una izquierda moderna, propositiva, negociadora y firmante de pactos, por el bien del país.

En años recientes, de una fractura del PRD surgió Morena, partido que ahora se asume como la opción de izquierda, que  lucha por las causas populares y busca una cuarta transformación en México (Las otras tres: La Independencia, la Reforma y la Revolución). Pero también Morena es ahora el partido destinatario de las descalificaciones, ya no sólo de la derecha, sino de sus ex correligionarios del PRD. Era inevitable, los pleitos son más álgidos cuando los contrincantes formaron parte de la misma familia. El dirigente nacional de Morena es denostado por violento, retrógrada, populista, un peligro para México.

Pero un partido va a ganar en junio de 2017 y gobernará el Estado de México por seis años. Ya no será fácil para el tricolor. Los resultados en las elecciones pasadas, acabaron con el mito del mal llamado ‘voto duro’. Los ciudadanos aceptarán los regalos y prebendas, porque saben que no son de los políticos, y porque hay necesidades. Pero cruzarán la boleta a favor de quién, a su consideración, pueda frenar en seco las corruptelas e impunidades de quienes se asumen como gobierno, pero que no hacen nada por el pueblo, más bien miran a los ciudadanos como fuente inagotable de saqueo de recursos y un potencial peligro para las comodidades de los políticos y sus familias.

Lo he dicho y lo repito. No veo a Morena y su líder nacional como semidioses. Pero reconozco que sí representa una alternativa diferente a todas esas pandillas de políticos que no tienen llenadero, y cuyo único propósito es mantener sus privilegios a costa de la miseria del pueblo. Si el PRI es derrotado en la guarida de Peña Nieto y Eruviel, estará a un paso de ser expulsado de Los Pinos.

Poco más de 121 mil electores podrán votar en las casillas que se instalarán el municipio de Chicoloapan el cercano 4 de junio, de los cuales, 37 mil son jóvenes menores de 30 años; 56 mil entre 30 y 50 años; y 28 mil ciudadanos de más de 50. En sus manos está la decisión, mis estimados y saqueados ciudadanos.

El desgaseado
Juan Bautista Mendoza

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jueves, 1 de diciembre de 2016

La Columna Incómoda


“Los plazos se acortan y en política los plazos son la mitad, por lo menos, de la jugada” Carlos Fuentes en La Silla del Águila.
El proceso para elegir gobernador del Estado de México está en curso. A finales de enero iniciarán las precampañas. Los partidos políticos preparan sus jugadas. Morena probablemente aproveche esta etapa para fortalecer su posicionamiento, a través de dos de sus figuras estatales visibles, donde Delfina Gómez Álvarez tendría la mayoría de las simpatías de los morenos.

El PRI lleva a cabo una elección en la que se juega su permanencia, pues si pierde el estado seguramente perderá la Presidencia de la República, con el riesgo de desaparecer como partido competitivo.

En el PRD actúan como si estuvieran desesperados, buscando alianzas por todos lados, si es derecha o izquierda, no importa, la prioridad es la sobrevivencia. Por ello los panistas y los columnistas los ‘tientan’ con la zanahoria del gran bloque para desplazar al PRI.

Recordemos que hace seis años hubo una intentona aliancista PAN-PRD, que dejó colgados de la brocha a los ciudadanos, que auguraba una derrota del PRI. Igual a cómo se quiere mostrar ahora. Esa fallida alianza fue desactivada por dos personajes: Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón, gobernador y presidente de la república. El argumento: si el PRI perdía el Estado de México, se complicaba su “regreso” a Presidencia de la República, cuyo candidato inevitable era Peña Nieto. Los operadores, como se supo después, fueron Fernando Gómez Mont y Luis Miranda Nava, encargados de las secretarías de Gobernación y de Gobierno; aquél tuvo que renunciar cuando se conoció el escándalo. La paradoja fue que los medios culparon a López Obrador de impedir esa alianza. 

En esta ocasión participan nuevamente los mismos personajes: Enrique Peña y Felipe Calderón, quienes buscan evitar que el PRI pierda el Estado de México en 2017 frente al “nuevo enemigo”, Morena. Pues ante la debacle que vive el tricolor, existe el riesgo de que pierda su bastión político y económico. Entonces, de ser necesario, se entregaría la gubernatura, pero al PAN, como el primer paso hacia la Presidencia de la República en el 2018; ya no para Calderón, pues la Constitución no permite la reelección, sino para su mujer, quien garantizaría la sobrevivencia del PRI, como lo hicieron, en su momento, Vicente Fox y Felipe Calderón, y la impunidad del gobierno saliente.

No es casual que los grupos de poder hayan acarreado agua para su molino, con la coyuntura de la elección en los Estados Unidos, donde “una mujer”, según ellos, ganaría por primera vez la presidencia. ¿Quién no recuerda las patéticas imágenes de legisladoras panistas con la playera de La Clinton en la sede del congreso? ¿Qué dirían los mexicanos si los diputados y senadores o los funcionarios norteamericanos se pusieran la playera de La Calderona, apoyando abiertamente a la derecha mexicana?

Ante el cada vez más probable triunfo de López Obrador en el 2018, ya se echó a andar la aplanadora en los medios: todos contra Obrador. Mientras las televisoras ceden espacios y entrevistas benévolas a las ‘Hilarys’ mexicanas: Josefina y Margarita, quienes reciben el trato de finas damas y de mujeres adalides de la libertad y la lucha por los desheredados. Ya hasta tenemos telenovela (‘La Calderona’, digo ‘La Candidata’).

Y el PRD, desesperado por sus porcentajes nacionales de un dígito, es tentado por ese grupo, para que se sume al proyecto de alianza con el PAN en el Estado de México y aíslen a Morena. Sus argumentos son respaldados por “encuestas serias” que favorecen a otra mujer; panista por supuesto, llamada Josefina.

La elección del Estado de México no es el laboratorio de la elección presidencial, sino la primera mitad de la jugada para el 2018. Aquí se juega la permanencia del proyecto neoliberal, que ha logrado crear a muy pocos muy ricos y a muchos millones de pobres, contra otro proyecto que quizá no sea el mejor, pero no se puede negar que es una alternativa diferente a lo que vivimos. Hasta ahora se ha impedido en México el triunfo de un proyecto de izquierda. Pero la gente ya se cansó del PRI y de la cínica corrupción. Las encuestas lo mandan al tercer lugar. ¿Qué sigue?

“A los tiranos no hay que suavizarlos hay que enfrentarlos.” Enrique Krauze.
En medio del desconcierto y la desazón, pregunto: ¿A quién le importa Chicoloapan? ¿Un concepto, un pueblo, un ciudadano? Qué más da. Si al final todos los políticos buscan lo mismo, su bienestar familiar. Quién esté limpio de tranzas que lance el primer discurso. Ay sí, ya vendrán los del PRI y los del PRD para decirnos lo preocupados que están por nosotros. Nosotros, los miserables, los pobres, los sin importancia, los que aparecemos en los padrones de prospera, de oportunidades y de todas esos listados del oprobio y la vergüenza nacional. 

Pero si sigo escribiendo así, muy rápido me van a replicar que hablo porque estoy contaminado del mal humor social, de ver sólo lo malo sin ver lo bueno, que es lo que cuenta. Pero yo les digo que lo único que veo es la miseria cultural y la corrupción, o sea, el robo público impune y sin castigo de la mayoría de los políticos. Veo cómo los gobernantes, que de gobernantes no tienen nada, son más cínicos cada vez y, con la mayor desfachatez, distribuyen limosnas mientras se reparten el presupuesto entre ellos y sus familias. Y hasta lo presumen en las redes sociales. ¿A quién le cabe en la cabeza presumir que cada vez repartimos más limosnas, es decir, que cada día hay más pobres en México? Es la miseria cultural, digo.

¿Que quién manda en Chicoloapan? Hasta la pregunta ofende. Nada hay nuevo bajo el sol, y como decía la voz popular en el tiempo del ‘Maximato’: “Aquí vive el presidente. El que manda vive enfrente”. O como me dijo, convencida, una figura de primer nivel dentro del gobierno municipal: “Si con el anterior estábamos mal, con éste estamos peor”.

Juan Bautista Mendoza

P.D. Para evitar contagiarlos de mi mal humor social, cedí varios meses este espacio a otras voces, con entrevistas. No soy monedita de oro. Unos aceptaron, otros me hicieron el fuchi. Otro, más diplomático, dijo que sí, pero nunca dijo cuándo. Hice dos veces las solicitudes de audiencia con su secretaria, otra con su particular y una más con uno de sus cercanos, quien incluso dijo: “yo creo que ya mero, pues estamos por iniciar grandes obras”. De eso ya pasaron diez meses. Así que mis queridos ciudadanos, estamos de regreso. Se tendrán que soplar los desvaríos de este columnista que cuenta lo que no se cuenta, pero tomen en cuenta que hay quien me quiere descontar, y ya pa’ que les cuento si ya saben quiénes son. Ahí les encargo.

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martes, 4 de octubre de 2016

La columna Incómoda

Permítanme uns serie de digresiones, rayanas en la especulación, para recapitular en 15 minutos, los últimos 35 años de lo acontecido en México. Inicio en los años 80, cuando México cruzó la línea divisoria del país que tenía que aprender a administrar su abundancia. Luego de la quiebra causada por el despilfarro y la corrupción gubernamental, el país hubo de ser “salvado” por la gracia del FMI y el espíritu norteamericano a cambio de aplicar un modelo financiero que requería de “grandes sacrificios”. Había que “apretarse el cinturón”. Aparecieron palabras que siguen vigentes en 2016: recortes presupuestales y las crisis.

Para contener un probable estallido social, el sistema político mexicano debía adecuarse a las “modernas” democracias. “Te apoyamos pero democratízate al estilo norteamericano”. Que consistía en la alternancia en el gobierno entre dos partidos conservadores con trajes diferentes: un “demócrata” y un “republicano”: el PRI y el PAN, dos partidos “diferentes” con un propósito común: mantener el modelo macroeconómico y el estatus quo. Pero el PRI hizo pucheros en el tema político y los coletazos ofendieron a los grupos de poder. Vino la incorporación de los empresarios a la política (Rufo, Fox, Clouthier, Barrio, Medina). Los broncos del norte


Por su parte la llamada izquierda eternamente marginal y dispersa buscó coincidencias y reacomodos. La prensa escrita creó espacios de libertad. Luego vino el temblor de 1985 a movernos el piso y las conciencias; la sociedad civil se manifiesta y participa; se revitalizan los movimientos sociales y estudiantiles; El Azteca vibró con el primigenio “uleeero” que miles de mexicanos le dedicaron al presidente en la inauguración del mundial

El PRI se resquebraja desde dentro y viene una escisión. Empieza a germinar una opción que lucha por el poder presidencial y la instauración de la democracia en México: El Frente Democrático Nacional, que junta a la mayoría de los grupos y partidos opositores con Cuauhtémoc Cárdenas a la cabeza. La gente afirma que ganó la elección en 1988. Los priistas mantienen el control el aparato del Estado e imponen a Salinas. El PAN se suma al golpe de mano y reconoce al “ganador”.

Atendiendo la propuesta norteamericana de la alternancia sólo entre dos partidos, se plantea el cambio de manos en la presidencia de la República: en 1994 pide el PAN; en el 2000 ofrece el PRI. El argumento de Salinas: “La estructura se me va a venir encima”. Se habla entonces del aterrizaje planeado del sistema, que consistía en ceder el poder por entregas: primero gubernaturas, presidencias municipales importantes, congresos locales. Inicia el periodo de cogobierno y las “concertacesiones”. En 1997 el PRI pierde la mayoría en el Congreso. Cárdenas gana la ciudad de México y de paso arrastra el cinturón conurbado más pobre, la zona oriente del Estado de México

Los dos partidos pactantes logran recomponer el esquema original y, en el 2000, el PRI, sin ninguna objeción ni impugnación, deja la presidencia en manos del PAN con un cogobierno de facto con los priistas, Elba Esther en las ligas mayores y los gobernadores en la operación, que reciben sumas millonarias para que consoliden su poder local. Cambió el jefe del ejecutivo, pero no el sistema

En 2006 viene la segunda presidencia del PAN. Pero reaparece nuevamente la tercera vía, encabezada por Andrés Manuel López Obrador. El bloque de poder se reorganiza, el propio presidente de la república inicia un juicio de desafuero que termina reventándole en la cara. Se echa para atrás y, luego los mismos panistas pagan la fianza. Los grupos de poder se lanzan con todo y confrontan el “peligro para México”. Fox mete la cuchara en el proceso, lo que “pone en riesgo la elección”, según dictaminan los magistrados del tribunal electoral, pero aun así validan a Calderón. La estructura del PRI no dice esta boca es mía y convalidad el triunfo. Continúa la jauja en los estados, la mayoría gobernados por el PRI, con el despilfarro de los miles de millones de los excedentes petroleros. Para que no digan que no se les toma en cuenta, también los pobres, que aumentan por millones, tienen sus Oportunidades.

2012. Concluye la alternancia del partido “republicano”, doce años fueron más que suficientes para generar su desgaste, toca el turno a los “demócratas”. Se planea el regreso del PRI, los grupos de poder se realinean, los “jóvenes al poder”, Javier Duarte, César Duarte, Medina, Moreira, Borge y a la cabeza el “superstar” Enrique Peña. “Los salvadores del país”, el regreso del partido “que si sabe gobernar”, la mercadotecnia se va a las nubes, carretadas de recursos. Peña asume la presidencia. Pero apenas si alcanzó a llegar a la mitad de su gobierno. Ya para qué les cuento. Nos cambiaron nuestras Oportunidades por Prospera, pero no por prosperidad. Cada vez hay más pobres y cada vez los políticos son más corruptos. Muy pronto terminó el periodo de los “demócratas” (¿o republicanos? Porque creo que se equivocaron de invitado y trajeron a Los Pinos al otro copetón).

“Ya va llegando diciembre y sus posadas…” se va acercando el 2018. Los partidos pactantes (el PRIAN, les dicen ahora) están haciendo lo propio para volver a cambiar de manos la presidencia y mantener intocables el modelo económico y el sistema político. Ya están transfiriendo varias gubernaturas al PAN, y sus voceros difunden “encuestas” que afirman que la gente quiere al PAN o, para más precisión, a la esposa de Calderón. Pero ahí está presente la otra opción más vigente que nunca. No la han eliminado y tiene a los grupos de poder inquietos y preocupados. López Obrador está apuntado para el 2018. ¿Qué sigue? Corresponde a ustedes mis queridos ciudadanos decidir cómo continúa esta breve crónica.

Juan Bautista Mendoza
El malhumorado social

jueves, 19 de julio de 2012

Columna Incómoda 109

La alternancia en el poder ha corrido paralela en los niveles federal y municipal. En el año 2000 el PRI perdió la Presidencia de la República, que ganó el PAN; y en Chicoloapan, la presidencia municipal, que ganó el PRD.  En ese entonces el relevo se llevó de forma tersa sin que hubiere conflictos postelectorales de parte de los militantes del partido perdedor. En la democracia se gana y se pierde, y hay que aceptarlo, pues nadie gana para siempre ni nadie pierde para siempre. Así, luego de doce años y de varios procesos adversos, el PRI obtuvo nuevamente el triunfo el 1 de julio de 2012. Ganó la Presidencia de la República y, en Chicoloapan, el Ayuntamiento.
Los resultados
Con base en los datos del cómputo municipal proporcionados por el Consejo Municipal Electoral de Chicoloapan los resultados fueron:
  • PRI:          27,361    41.05 %   
  • PRD:         24,008    36.02 %   
  • M.C.:          6,564     9.85 %
  • PAN:           3,401     5.10 %
  • PT:              1,406     2.11 %
  • N.R.:              134     0.20 %   
  • NULOS:     3,786     5.68 %
  • TOTAL     66,660
De una lista nominal de 106 mil electores votó casi el 63 %, porcentaje que refleja el interés que generó entre los ciudadanos la elección del 1 de julio, cuyo nivel de participación llegó, en algunas casillas, al 74 %. La más baja fue en HIR con 50%. Cada elección tiene sus peculiaridades. Se afirmaba, por ejemplo, que las unidades habitacionales definirían la elección. Puede ser, pero los datos fríos, muy genéricos, muestran lo siguiente:
En las Colonias sufragaron 29 mil personas; en las Unidades, 26 mil; y en la cabecera y sus barrios, 12 mil. El PRI ganó la mayoría de las secciones y las comunidades. El PRD ganó en los AURIS 2 y 3, en Santa Rosa y en Venustiano Carranza. La diferencia mayor a favor del PRI, fue en la Colonia San José (47 contra 28%), seguida de AURIS 1 (48 contra 32%) y de ARA 3 (46 a 33%). La colonia Emiliano Zapata la ganó el PRI por 1 voto.
Con estos resultados el Ayuntamiento, que entrará en funciones a partir del 1 de enero de 2013, estará conformado, por primera vez, por 15 integrantes: 9 del PRI (Presidente, Síndico y 7 Regidores), 4 Regidores del PRD, 1 de Movimiento Ciudadano y 1 del PAN. Sí, el partido que no hizo campaña, que no se vio, obtuvo lo mismo que el candidato que si tuvo estructura y armó mucho ruido en Chicoloapan. Pero así es la ley electoral y gracias a los 3,400 ciudadanos que votaron por el PAN, tendrá representación en el Ayuntamiento.
Si bien durante la campaña corrió mucha tinta y muchas voces, una constante crítica, descalificaciones e incluso ofensas, digamos que está dentro de la nueva cultura política. Se vale. Y qué bueno que haya crítica y opinión. Vivimos en una democracia y es bueno que exista. Pero como se repite constantemente: la democracia requiere de demócratas, que sepan ganar y que sepan perder. Es importante dejar atrás la mezquindad del perdedor que no acepta su derrota y la soberbia del ganador que se burla o humilla al derrotado. La gente ya votó y le dio el triunfo al PRI, viene una nueva etapa y ahora hay que colocarse en ese nuevo contexto.
Es obvio que se generaron fuertes expectativas entre los ciudadanos y entre los que apoyaron, muchas de las cuales quedarán en eso. Pero es importante darle el beneficio de la duda al que llega. Sabe de sobra que inició el proceso con una imagen inadecuada, que incluso lo llevó a pedir disculpas entre sus correligionarios. Ahora hay que ponerse a trabajar y no defraudar la confianza que la ciudadanía de Chicoloapan le ha otorgado.
Es de esperarse que el eslogan de campaña no quede sólo en el discurso (de la mano con la gente). Que las acciones y las obras se diseñen a partir de las prioridades de las diversas comunidades y con la participación de la gente. No está reñido el cumplimiento de los compromisos que se hicieron con los grupos, y la integración de una administración con perfiles adecuados para un buen gobierno. Tampoco se trata de volver a las formas viejas de gobernar, sino de ponerse al día con las nuevas necesidades y expectativas de la gente; gobernar en un escenario de alta competencia político electoral con una diversidad cultural y social inédita en Chicoloapan. Gobernar para los que votaron por el PRI, para quienes votaron por otro partido y también para aquéllos que no votaron (40 mil ciudadanos),  y que fue su forma de expresar su punto de vista.
Y aunque digan que siempre digo que dicen que me dijeron, concluyo esta columna repitiendo la opinión de un ciudadano chicoloapanse: “Yo no voté. Todos los partidos me han desilusionado, a tal grado que en esta ocasión ni siquiera me enteré de quienes eran los candidatos. Pero visto así de fuera, ahora que me cuenta como quedaron, creo que estuvo bien que haya ganado el PRI; ya eran muchos años con el PRD, ya ni le echaban ganas.”

Juan Bautista Mendoza

P.D. Y no hubo efecto. Otra de las afirmaciones que se hacían era la del efecto Peña Nieto. Pero como dijimos en otra ocasión, no en Chicoloapan. Carezco de los datos completos para nuestro municipio, pues aunque los pedí a sendos personajes del PRI y del PRD, no me fueron proporcionados. Pero, de acuerdo con la información del IFE, en el distrito 39 (La Paz – Chicoloapan), perdió Peña por 32 votos. ¿Quién es el responsable de esa derrota?

sábado, 7 de mayo de 2011

Columna Incómoda 97

La última vez que el PRI ganó en Chicoloapan fue en 1999, cuando Arturo Montiel compitió por la gubernatura del Estado de México, y lo hizo con un margen de 17%. Después de esa elección, el PRI ha perdido todas (La ocasión en que estuvo más cerca fue en 2003, cuando la diferencia fue de 89 votos -Jesús Tolentino ganó la diputación federal con amplitud por los votos obtenidos en Chimalhuacán-). En 1995 se pierde por primera vez la gubernatura, con alrededor de medio punto (137 votos y más de mil nulos). En aquél entonces, la división entre los grupos priistas era muy evidente, además de que todos hacían como que trabajaban. Pero nunca hubo un trabajo sistemático y coordinado para sacar adelante la elección. Conocidos los resultados, pregunté a dos personajes representativos de los bloques que se habían formado, y ambos coincidieron en su opinión: “Estuvo bien. Pues de esa manera se muestra la incompetencia de quienes dirigen el comité municipal y evitamos que se fortalezcan”, me dijo uno; y, el otro: “Estuvo bien el resultado, pues con ello queda evidenciado como los otros grupos no trabajan, sólo descalifican al comité”.
En 2011 nuevamente se lleva a cabo el proceso electoral para renovar la gubernatura, con Eruviel Ávila como candidato del PRI (Cuando escribo esto, los otros partidos aún no han registrado a sus candidatos). El escenario en Chicoloapan se ve muy complicado para el PRI. Por un lado, porque la diferencia de votos es cada vez mayor. En 2006 hubo dos elecciones, en marzo, con el peor candidato que ha tenido el PRD, el PRI perdió la elección de ayuntamiento con una diferencia de 1,044 votos; en julio, el resultado de la elección federal fue aplastante: Manuel San Martín obtuvo 25, 810 votos (más de 15 mil respecto al candidato del PRI). En 2009, la diferencia “disminuye” a 3,928, debido a la caída electoral del PRD, que obtiene 18,456 votos, como resultado de la salida de San Martín.
Por otro lado, porque el proceso de unidad ha sido muy difícil por los conflictos personales y de intereses, aunado a que quienes debieran de propiciar la unidad, hacen lo contrario: basten dos ejemplos: Mientras Luis Videgaray, nuevo presidente del PRI en el estado declara que “la fortaleza del Partido Revolucionario Institucional del Estado de México está en sus comités municipales que representan la columna vertebral de la actividad partidista, en Chicoloapan, “el diputado” desconoce al comité municipal y a todos los que coincidan con él. Asimismo, mientras el mensaje del PRI es de unidad y se muestra incluyente, rescatando a personajes que habían abandonado el Partido, “el diputado” en Chicoloapan impulsa una política de exclusión, dividiendo al PRI, jalando a personajes menores a los que hace tres años desconoció por no tener ninguna representatividad.
Como consecuencia, los resultados en Chicoloapan parecen ser de mero trámite, sólo habrá que añadir en qué sentido operará el grupo de Manuel San Martín para proyectar la diferencia de votos. Pero sobre todo, los mensajes parecen repetir la misma película de hace seis años: Ante la posible debacle, los actores buscarán curarse en salud, culpando al de enfrente por su incompetencia y, creyendo que con ello se fortalecen.
El Bosco, el gran pintor holandés medieval, representaba a la soberbia con un personaje que se cubría la cabeza con un cubo, para no ver ni escuchar a los demás, pues consideraba tener la verdad absoluta. En ese sentido es que me refiero cuando hablo de soberbia política y que casi siempre conduce a la derrota electoral. Pues como me dijo en una ocasión don Jesús: “En el PRI todos se sienten chingones, pero ninguno es chingón”.
Lo único que les queda, a quienes desean un resultado positivo sería, como se dice en el futbol, hacer la “hombrada” y buscar un resultado honroso.
¿Y en dónde están los mexiquenses?
Al ver la fotografía publicada en un periódico de una de las visitas que hizo Alejando Encinas al Estado de México (pues como se sabe, vive en Coyoacán), aparece rodeado por personajes como Marcelo Ebrard, Jesús Zambrano, Alejandra Barrales, Dolores Padierna y Porfirio Muñozledo, ninguno de los cuales vive en el Estado de México, pero todos ellos hablando de lo que tiene que hacer Encinas en caso de ser Gobernador; y al ver el documento que el tabasqueño Obrador ha hecho firmar a Encinas, comprometiéndolo a realizar diferentes acciones, en caso de ganar, habría que preguntarse ¿Y en dónde están los mexiquenses? ¿Su opinión será tomada en cuenta? ¿Dónde están los dirigentes estatales que habían decidido aliarse con el PAN? ¿Y en Chicoloapan, que explicación darán los grupos a la gente que acudió a la consulta por la alianza?Enlace
El preguntón
Juan Bautista Mendoza

P.D. Ante la ausencia de una real oposición, la pugna se estaría dando dentro las propias filas del PRD. Veanlo si no: “Deja de que sea gris. El problema es que tenemos un presidente muy flojo. En lugar de estarse quejando de que no tiene lana, debería de ponerse a trabajar, levantarse de la comodidad de su silla y tocar puertas, hacer gestiones, luchar por obtener recursos”. No, no lo dijo ningún priista, ni siquiera el columnista incómodo, sino un prominente dirigente municipal del PRD.

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lunes, 3 de enero de 2011

2011... COMENZAMOS!

Elección 2011

Con la sesión del Consejo General del Instituto Electoral del Estado de México (IEEM), a la cual asistieron los presidentes de los tres principales partidos (PRI, PAN y PRD), inició el proceso electoral para renovar la gubernatura del Estado de México. Un proceso que dará mucho de que hablar y mostrará las intenciones de los participantes con miras a la elección presidencial del 2012.

Somos el estado más poblado del país, y en consecuencia el de mayor padrón electoral; más de 10 millones de empadronados; de los cuales en Chicoloapan, hay más de 115 mil ciudadanos con derecho a votar el próximo 3 de julio. Esto con información al mes de noviembre.

La expectativa respecto de quién serán los candidatos pronto concluirá. En el caso del PT y Convergencia (y posiblemente el PRD), la candidata ya fue destapada por López Obrador, la ya conocida Yeidckol Polevnsky. El PRD Edomex mantiene su pretensión de ir en alianza con el PAN, ya que prácticamente no tiene candidato propio. Los líderes estatales han afirmado que por ningún motivo aceptarán a Yeidckol. Apoyarían en todo caso a Alejandro Encinas, quien está en veremos (se rumora que no reúne el requisito de tiempo de residencia, por eso se sigue analizando su propuesta). También pudieran rescatar del limbo al que lo enviaron, a nuestro vecino texcocano Horacio Duarte, candidato del GAP. La sorpresa sería que lograran su objetivo de impulsar a un priista.

El PAN de ir solo o en coalición con Convergencia (como ha sucedido en anteriores elecciones estatales), tendría dentro de sus prospectos a la diputada federal Josefina Vázquez Mota (quien dice que no, pero quien sabe) o a alguno de los dos senadores por el Estado de México, Adriana González Carrillo y Ulises Ramírez Núñez

En el PRI al parecer el problema es que hay demasiados aspirantes, lo que puede poner en riesgo la unidad que requiere el partido para mantener el poder. Aunque lo más probable sea que quien será el designado ya lo sepa, me aventuro a mencionar a tres de ellos: El diputado federal Luis Videgaray Caso, Presidente de la Comisión de Presupuesto, cuya participación ha sido fundamental para negociar los jugosos presupuestos asignados al gobierno de Enrique Peña Nieto, y eso cualquiera lo agradecería y premiaría con una candidatura. En los últimos meses ha estado muy presente en los medios y ha encontrado una veta en las redes sociales (recordemos el balconeó de un diputado del PT cuando dormía en la cámara). Ricardo Aguilar Castillo, “en funciones de Presidente” del PRI en el Estado, lleva años “en campaña”. Los priistas del Edomex lo identifican muy bien, han tenido la oportunidad de estar con él y tomarse la foto; conoce todas las estructuras del partido, y tiene un conocimiento directo de la situación política en los municipios. Quizá por eso Enrique Peña decidió mantenerlo en el liderazgo del PRI, no obstante haber concluido el periodo estatutario, lo que le permitió encabezar la renovación de los comités municipales. Luis Miranda Nava, Secretario General de Gobierno, ha sido poco mencionado y le dan mínimas posibilidades, sin embargo, ha sabido manejar un bajo perfil al tiempo que opera con eficacia; armó la estrategia político electoral y operó la designación de candidatos y la cooptación de líderes del PAN y PRD en las elecciones del 2009. Es decir, que garantizó el triunfo del PRI en el estado, al tiempo que “libera” a su jefe de muchas responsabilidades. Hay quienes afirman que es el verdadero poder tras el trono. Es decir, ya está en funciones de gobernador, sólo le falta el nombramiento. Enrique Peña Nieto recibiría un golpeteo, adicional al que ya le están preparando el PAN y el PRD, si el candidato resulta ser un familiar suyo: Alfredo del Mazo; además de que sería una señal para los priistas de que todo quedaría en familia.

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