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viernes, 5 de mayo de 2017

La Columna Incómoda

Adiós al PRI
Hola mis queridos ciudadanos. ¿Qué dijeron, a este mugre columnista ya lo callaron? Pues no. Más bien estuve pensando cómo los podía provocar. Pues con sus despensotas y sus tarjetotas que logran en Grande, me dije “me van a malmirar mis paisanos de Chicoloapan”. Pues aunque a algunos no les guste, aquí nos tocó sobrevivir, en el estado más poblado del país, el que siempre ha sido gobernado por el PRI. Y no me mire a mí. ¿Yo qué? Mírese a usted mismo. ¿Está satisfecho con el sistema en que vivimos?

Por alguna razón tuve la oportunidad de escuchar a ciertos ciudadanos  que vinieron a Chicoloapan para ser testigos de lo que somos capaces de hacer los mexiquenses. Me dijeron “Ustedes llevan casi un siglo de ser gobernados por el PRI. No sólo son el estado más poblado del país, son el número 1 en asesinatos de mujeres y de robo en transporte público. Uno de cada dos mexiquenses es pobre ¿Por qué votan por el PRI?” Y yo, que no estoy acostumbrado a que me hablen de sopetón, me retiré rumiando cuestiones cómo: ¿a ellos qué les importa si ni siquiera son de aquí?

En la tele había un debate entre los que quieren gobernar al Edomex. Y allí vi como los candidatos del PRI y del PAN se le iban a la yugular a la hija de un albañil, (así se presentó Delfina). Y yo, al principio dije: pues sí, triste maestrita, pa qué se mete a las patas de esos políticos que tienen el colmillo bien retorcido; como la señora que tiene apellido de estupefaciente ilegal (Mota), que ya hasta fue candidata a la presidencia de la república; quedó en tercer lugar y, como premio de consolación, el señor Peña le asignó mil millones de pesos (¿Cómo para cuántos kilos de tortillas alcanzará esa cantidad?); y el señor Alfredo, un güerito con la piel más blanca y tersa que las muñecas Lilí. Le dicen Alfredo III porque su abuelo y su papá ya fueron gobernadores y, según cuentan los chismosos, el día en que nació, rodeado de pañales de seda, su hada madrina le dijo: “Tú serás gobernador. Pues todo esto (dijo, refiriéndose al Estado de México) es nuestro”

Y ahí estuvieron dale y dale con que Delfina no sabe ni hablar, que es ratera, una naca, como la mayoría de los mexicanos, además, es morena (los otros tres se han hecho cirugías y tratamientos faciales) y que ni siquiera sabe mirar a las cámaras. Y entonces ¿por qué la atacan? Luego me enteré que las encuestas la ponen en primer lugar, entonces me di a la tarea de hacer lo que siempre he hecho, pues carezco de recursos para levantar encuestas, hice un sondeo de opinión entre hombres, amas de casa, jóvenes y gente de a pie aquí en Chicoloapan, y la mayoría me contestó: “ojalá y ya saquen al PRI, mejor que gane Delfina”.  Otros dijeron que los obligan a poner cartulinas del primo de Peña, pero que van a votar en contra del PRI.

Coincido con la mayoría de ustedes, mis queridos ciudadan@s, es hora de cantarle las golondrinas al PRI. Casi un siglo de gobernar el Estado de México con los Del Mazo, los Montiel, los Peña y Eruviel, los Hank (el que decía que “un político pobre era un pobre político”), y ya ven cómo estamos.

Es cierto que esta es una elección nacional. Todos los ojos del país están atentos a lo que suceda en nuestro territorio. Es cierto que esta elección es parte de la del 2018. Por eso las fuerzas políticas se están alineando hacia uno u otro bando: O la continuación del sistema de corrupción e impunidad que sostiene al PRI, o un cambio de régimen. En este escenario las dos fuerzas que se están agrupando son, por un lado, el PRI y su aliado, el PAN y, por otro, la oposición agrupada en torno de MORENA y su líder Andrés Manuel López Obrador. Lo demás es pitorreo. ¿O acaso alguien en un análisis sensato cree que otro partido realmente enfrenta al sistema?

Entonces, la primera parte de la jugada para derribar al PRI, es la elección del Estado de México. Por eso la guerra encarnizada en contra de la profesora Delfina Gómez Álvarez, quien concita las aspiraciones de millones de mexicanos que la ve como la posibilidad de echar al PRI de su madriguera. No es casual que a los otros candidatos “de oposición” ni siquiera se les mencione.

Entremés histórico.
Patético el final de un registro partidario que fue resultado de las luchas históricas de la izquierda mexicana: El Partido Comunista Mexicano compitió en el proceso electoral de 1976 de forma simbólica, con Valentín Campa. Simbólica porque carecía de registro oficial. Fue memorable, por muchos años, el entonces llamado “zócalo rojo” (ironías de la política, porque el rojo era el color de los comunistas, a quienes les decían “rojillos”. Ironías, porque ahora los rojos son los del PRI). Luego de ese lleno total en la plancha del zócalo, el PCM les arrancó el registro como partido político, y empezó su participación en procesos electorales, manejados por el mismo gobierno, de ahí que nunca se podía saber el resultado real de las elecciones, donde siempre ganaba el PRI. Una década de luchas, movimientos y diálogos entre los grupos y partidos de izquierda fue unificando las propuestas. El PCM abandonó su nombre y, junto con otras organizaciones, formó el PSUM (Partido Socialista Unificado de México). Luego en alianza con el PMT., constituyeron el Partido Mexicano Socialista, utilizando el registro que venía del PCM y luego PSUM. Se mantuvieron al margen de ese acuerdo dos partidos: el PRT, que tenía una posición más radical y crítica; y el PST, de oscuros nexos con el gobierno, que encabezaba Rafael Aguilar Talamantes y Jesús Ortega Martínez. En 1987-1988 un fenómeno político electoral encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas cimbró al sistema y lo partió en dos; el lema central: Democracia, hacer efectivo el sufragio de los ciudadanos. Se creó el Frente Democrático Nacional. Luego del vergonzoso fraude electoral que impuso a Salinas, Cárdenas, para evitar un baño de sangre del pueblo, llamó a formar un nuevo partido el Partido de la Revolución Democrática, utilizando el registro original del PCM-PSUM-PMS, es decir, en la forma legal fue cambio de nombre, no creación de nuevo partido. Como se sabe, en el sexenio de Salinas el PRD fue atacado por todos los frentes y tuvo más de 600 muertos. Pero se consolidó como un partido nacional opositor y comenzó su avance, hasta que se apoderaron del control del aparato del partido los históricos chuchos, quienes en 2012, firmaron un pacto con Peña. He ahí lo patético, un registro partidario (PCM) ganado para instaurar un régimen democrático y un sistema igualitario, terminó de emblema para la firma de un pacto con el PRI y su jefe Peña, para revitalizar el sistema de corrupción e impunidad. ¿Qué diría Valentín Campa y los luchadores sociales que fundaron el partido como instrumento para derrotar al PRI sistema?

Voto útil o voto razonado.
En diversas regiones del país han extirpado este cáncer que está acabando con la salud pública del pueblo mexicano. Pero su raíz está arraigada, como mala yerba, en el Estado de México. Si aquí extirpamos esa raíz, se acaba el sistema priista. Entonces, si logramos que pierda el PRI en el Estado de México, ayudaremos a otros mexicanos de otros estados. Le haremos un favor a la República y cumpliremos dignamente con la parte que nos toca para sacarlos de los Pinos en 2018 (y de paso de la presidencia de Chicoloapan). Es ahora. Es posible. Abstenerse, anular o votar por quien no tiene ninguna posibilidad de ganar, es un desperdicio histórico de nuestra fuerza popular: El voto. Todas las encuestas (cuchareadas o no) coinciden: quien tiene la probabilidad de ganar es Delfina Gómez Álvarez, es Morena. En tus manos está la decisión mí querido lector: ¿O dejamos al PRI o lo sacamos del Estado de México? Yo ya decidí ¿y tú?

Juan Bautista Mendoza

Un moreno ciudadano


lunes, 16 de enero de 2017

La Columna Incómoda

Precampañas; El prólogo:

Hola mis gasolineados, gaseados y electrizados ciudadanos de Chicoloapan, les deseo año 2017. Y digo sólo año porque sería ruin si le agrego el adjetivo de “feliz”. La cosa es que ya pueden estar contentísimos por las medidas (¿o desmedidas?) acciones que están tomando los gobernantes, todo por el bienestar de nuestras familias. Y si no pregunten a los representantes en Chicoloapan. Ellos les dirán que todo se está haciendo por su bien y que mientras descansaban en paraísos turísticos V.I.P. con sus bonos, aguinaldos y recompensas, seguían pensando en ustedes. No crean que son ingratos y olvidadizos, pues ya viene la elección de gobernador en el Edomex y estarán pidiendo el voto para que el tricolor se mantenga por los siglos de los siglos. Y se toparán con unos ciudadanos felices y contentos, cansados, sí, pero de tanto patinaje en hielo y de recibir sonrisas de los reyes magos y Santa Claus.

El 23 de enero inician las precampañas para que los partidos placeen a sus aspirantes durante una cuarentena. De ahí saldrá su candidato, que luego de los trámites y procedimientos buscará el triunfo el domingo 4 de junio. El rival a vencer, como se sabe es el PRI. El partido de Eruviel Ávila, de Peña Nieto, de Montiel, de Duarte, de Moreira, del patrón, y de toda esa caterva de politicastros que sin impudicia se han adueñado del poder y los presupuestos de los mexicanos, mexiquenses y chicoloapenses. O sea que cualquiera que resulte ser el ungido tricolor, llegará con el objetivo de mantener y conservar los privilegios de unos cuantos.

¿Quién será el (la) audaz que le pondrá el cascabel al gato? Pues no están dormidos. Ya echaron a andar la marea roja que incluye, como parte sustantiva, la dispersión del voto, pues por más que el PAN afirme que sólo juntos le pueden ganar al PRI, sabemos que hay en el Estado de México más de 10 emblemas partidistas que sumados a los candidotes “independientes”, se prestarán a la simulación de la competencia electoral. Ya sabemos que el PAN es cómplice incondicional del PRI y cuando uno cae, el otro lo levanta. Algunos dirigentes del PRD han sido involucrados en esa lógica de, si quieres mantenerte política y presupuestalmente,  súmate al pacto. Pero el resultado a ojos vistos es su caída libre en las preferencias electorales y el abandono del barco de sus figuras emblemáticas.

¿Entonces qué puede pasar en el Estado de México? La inercia y la estrategia de quienes controlan el aparato de poder en el país, es que se mantenga el PRI o, de complicarse las cosas por el descrédito de este partido entre los ciudadanos, empujar al PAN como escala para el 2018.

La otra opción sería un gobierno de izquierda. ¿Pero a estas alturas se puede hablar de geometría política en el Estado de México? Están el PT, MC, PRD y Morena. Los dos primeros no representan una alternativa de poder; y como sucedió en otros estados, el PT ha buscado acercamientos con el poder para conservar su registro.

No hay nada nuevo bajo el sol (azteca).

Cuando en 1989 se fundó el PRD, encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas, fue cuestionado por sus opositores por incluir dentro de sus filas a expriistas. Era inevitable, los pleitos son más álgidos cuando los contrincantes formaron parte de la misma familia. En ese entonces el PRD fue descalificado. Salinas intentó desaparecer y cooptar a sus dirigentes; impulsó la creación del PT, como partido de “izquierda” para restarle votos. En los medios  era señalado como partido violento, retrógrada, populista, un peligro para el país. Pasados los años el PRD entendió que había que ser una izquierda moderna, propositiva, negociadora y firmante de pactos, por el bien del país.

En años recientes, de una fractura del PRD surgió Morena, partido que ahora se asume como la opción de izquierda, que  lucha por las causas populares y busca una cuarta transformación en México (Las otras tres: La Independencia, la Reforma y la Revolución). Pero también Morena es ahora el partido destinatario de las descalificaciones, ya no sólo de la derecha, sino de sus ex correligionarios del PRD. Era inevitable, los pleitos son más álgidos cuando los contrincantes formaron parte de la misma familia. El dirigente nacional de Morena es denostado por violento, retrógrada, populista, un peligro para México.

Pero un partido va a ganar en junio de 2017 y gobernará el Estado de México por seis años. Ya no será fácil para el tricolor. Los resultados en las elecciones pasadas, acabaron con el mito del mal llamado ‘voto duro’. Los ciudadanos aceptarán los regalos y prebendas, porque saben que no son de los políticos, y porque hay necesidades. Pero cruzarán la boleta a favor de quién, a su consideración, pueda frenar en seco las corruptelas e impunidades de quienes se asumen como gobierno, pero que no hacen nada por el pueblo, más bien miran a los ciudadanos como fuente inagotable de saqueo de recursos y un potencial peligro para las comodidades de los políticos y sus familias.

Lo he dicho y lo repito. No veo a Morena y su líder nacional como semidioses. Pero reconozco que sí representa una alternativa diferente a todas esas pandillas de políticos que no tienen llenadero, y cuyo único propósito es mantener sus privilegios a costa de la miseria del pueblo. Si el PRI es derrotado en la guarida de Peña Nieto y Eruviel, estará a un paso de ser expulsado de Los Pinos.

Poco más de 121 mil electores podrán votar en las casillas que se instalarán el municipio de Chicoloapan el cercano 4 de junio, de los cuales, 37 mil son jóvenes menores de 30 años; 56 mil entre 30 y 50 años; y 28 mil ciudadanos de más de 50. En sus manos está la decisión, mis estimados y saqueados ciudadanos.

El desgaseado
Juan Bautista Mendoza

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jueves, 1 de diciembre de 2016

La Columna Incómoda


“Los plazos se acortan y en política los plazos son la mitad, por lo menos, de la jugada” Carlos Fuentes en La Silla del Águila.
El proceso para elegir gobernador del Estado de México está en curso. A finales de enero iniciarán las precampañas. Los partidos políticos preparan sus jugadas. Morena probablemente aproveche esta etapa para fortalecer su posicionamiento, a través de dos de sus figuras estatales visibles, donde Delfina Gómez Álvarez tendría la mayoría de las simpatías de los morenos.

El PRI lleva a cabo una elección en la que se juega su permanencia, pues si pierde el estado seguramente perderá la Presidencia de la República, con el riesgo de desaparecer como partido competitivo.

En el PRD actúan como si estuvieran desesperados, buscando alianzas por todos lados, si es derecha o izquierda, no importa, la prioridad es la sobrevivencia. Por ello los panistas y los columnistas los ‘tientan’ con la zanahoria del gran bloque para desplazar al PRI.

Recordemos que hace seis años hubo una intentona aliancista PAN-PRD, que dejó colgados de la brocha a los ciudadanos, que auguraba una derrota del PRI. Igual a cómo se quiere mostrar ahora. Esa fallida alianza fue desactivada por dos personajes: Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón, gobernador y presidente de la república. El argumento: si el PRI perdía el Estado de México, se complicaba su “regreso” a Presidencia de la República, cuyo candidato inevitable era Peña Nieto. Los operadores, como se supo después, fueron Fernando Gómez Mont y Luis Miranda Nava, encargados de las secretarías de Gobernación y de Gobierno; aquél tuvo que renunciar cuando se conoció el escándalo. La paradoja fue que los medios culparon a López Obrador de impedir esa alianza. 

En esta ocasión participan nuevamente los mismos personajes: Enrique Peña y Felipe Calderón, quienes buscan evitar que el PRI pierda el Estado de México en 2017 frente al “nuevo enemigo”, Morena. Pues ante la debacle que vive el tricolor, existe el riesgo de que pierda su bastión político y económico. Entonces, de ser necesario, se entregaría la gubernatura, pero al PAN, como el primer paso hacia la Presidencia de la República en el 2018; ya no para Calderón, pues la Constitución no permite la reelección, sino para su mujer, quien garantizaría la sobrevivencia del PRI, como lo hicieron, en su momento, Vicente Fox y Felipe Calderón, y la impunidad del gobierno saliente.

No es casual que los grupos de poder hayan acarreado agua para su molino, con la coyuntura de la elección en los Estados Unidos, donde “una mujer”, según ellos, ganaría por primera vez la presidencia. ¿Quién no recuerda las patéticas imágenes de legisladoras panistas con la playera de La Clinton en la sede del congreso? ¿Qué dirían los mexicanos si los diputados y senadores o los funcionarios norteamericanos se pusieran la playera de La Calderona, apoyando abiertamente a la derecha mexicana?

Ante el cada vez más probable triunfo de López Obrador en el 2018, ya se echó a andar la aplanadora en los medios: todos contra Obrador. Mientras las televisoras ceden espacios y entrevistas benévolas a las ‘Hilarys’ mexicanas: Josefina y Margarita, quienes reciben el trato de finas damas y de mujeres adalides de la libertad y la lucha por los desheredados. Ya hasta tenemos telenovela (‘La Calderona’, digo ‘La Candidata’).

Y el PRD, desesperado por sus porcentajes nacionales de un dígito, es tentado por ese grupo, para que se sume al proyecto de alianza con el PAN en el Estado de México y aíslen a Morena. Sus argumentos son respaldados por “encuestas serias” que favorecen a otra mujer; panista por supuesto, llamada Josefina.

La elección del Estado de México no es el laboratorio de la elección presidencial, sino la primera mitad de la jugada para el 2018. Aquí se juega la permanencia del proyecto neoliberal, que ha logrado crear a muy pocos muy ricos y a muchos millones de pobres, contra otro proyecto que quizá no sea el mejor, pero no se puede negar que es una alternativa diferente a lo que vivimos. Hasta ahora se ha impedido en México el triunfo de un proyecto de izquierda. Pero la gente ya se cansó del PRI y de la cínica corrupción. Las encuestas lo mandan al tercer lugar. ¿Qué sigue?

“A los tiranos no hay que suavizarlos hay que enfrentarlos.” Enrique Krauze.
En medio del desconcierto y la desazón, pregunto: ¿A quién le importa Chicoloapan? ¿Un concepto, un pueblo, un ciudadano? Qué más da. Si al final todos los políticos buscan lo mismo, su bienestar familiar. Quién esté limpio de tranzas que lance el primer discurso. Ay sí, ya vendrán los del PRI y los del PRD para decirnos lo preocupados que están por nosotros. Nosotros, los miserables, los pobres, los sin importancia, los que aparecemos en los padrones de prospera, de oportunidades y de todas esos listados del oprobio y la vergüenza nacional. 

Pero si sigo escribiendo así, muy rápido me van a replicar que hablo porque estoy contaminado del mal humor social, de ver sólo lo malo sin ver lo bueno, que es lo que cuenta. Pero yo les digo que lo único que veo es la miseria cultural y la corrupción, o sea, el robo público impune y sin castigo de la mayoría de los políticos. Veo cómo los gobernantes, que de gobernantes no tienen nada, son más cínicos cada vez y, con la mayor desfachatez, distribuyen limosnas mientras se reparten el presupuesto entre ellos y sus familias. Y hasta lo presumen en las redes sociales. ¿A quién le cabe en la cabeza presumir que cada vez repartimos más limosnas, es decir, que cada día hay más pobres en México? Es la miseria cultural, digo.

¿Que quién manda en Chicoloapan? Hasta la pregunta ofende. Nada hay nuevo bajo el sol, y como decía la voz popular en el tiempo del ‘Maximato’: “Aquí vive el presidente. El que manda vive enfrente”. O como me dijo, convencida, una figura de primer nivel dentro del gobierno municipal: “Si con el anterior estábamos mal, con éste estamos peor”.

Juan Bautista Mendoza

P.D. Para evitar contagiarlos de mi mal humor social, cedí varios meses este espacio a otras voces, con entrevistas. No soy monedita de oro. Unos aceptaron, otros me hicieron el fuchi. Otro, más diplomático, dijo que sí, pero nunca dijo cuándo. Hice dos veces las solicitudes de audiencia con su secretaria, otra con su particular y una más con uno de sus cercanos, quien incluso dijo: “yo creo que ya mero, pues estamos por iniciar grandes obras”. De eso ya pasaron diez meses. Así que mis queridos ciudadanos, estamos de regreso. Se tendrán que soplar los desvaríos de este columnista que cuenta lo que no se cuenta, pero tomen en cuenta que hay quien me quiere descontar, y ya pa’ que les cuento si ya saben quiénes son. Ahí les encargo.

Consulta tambien La Gaceta de Chicoloapan

martes, 5 de abril de 2016

La Columna Incómoda

Es sabido que la elección de autoridades auxiliares es un mero protocolo, para terminar de integrar la administración municipal; y se realiza para cumplir lo establecido en la Ley Orgánica Municipal del Estado de México y los Bandos Municipales, lo cual permite contar con auxiliares para la elaboración de programas y para realizar acciones comunitarias; es decir, elegir delegados a los que se les “delegarán” ciertas funciones.

La misma Ley señala a los concejos de participación ciudadana (COPACI) y a las organizaciones sociales como figuras en quienes pueden apoyarse o auxiliarse los ayuntamientos “para el eficaz desempeño de sus funciones públicas”, así como “para la gestión, promoción y ejecución de los planes y programas municipales en las diversas materias”.

En términos llanos, los delegados son los representantes o auxiliares de la autoridad en las comunidades, con atribuciones básicas en materia de orden, tranquilidad y protección de los vecinos y vigilancia del cumplimiento del bando municipal.  El COPACI es representante de la comunidad; no es un auxiliar (en el sentido de subordinado) del ayuntamiento, sino una figura ciudadana en quien el ayuntamiento busca apoyo para el cumplimiento de sus obligaciones; de ahí que el COPACI, como vaso comunicante entre la autoridad municipal y los ciudadanos tienen, entre otras las atribuciones, las siguuientes:

“I. Promover la participación ciudadana en la realización de los programas municipales; II. Coadyuvar para el cumplimiento eficaz de los planes y programas municipales aprobados; III. Proponer al ayuntamiento las acciones tendientes a integrar o modificar los planes y programas municipales; IV. Participar en la supervisión de la prestación de los servicios públicos; V. Informar al menos una vez cada tres meses a sus representados y al ayuntamiento sobre sus proyectos, las actividades realizadas y, en su caso, el estado de cuenta de las aportaciones económicas que estén a su cargo. VI. Emitir opinión motivada no vinculante, respecto a la autorización de nuevos proyectos inmobiliarios, comerciales, habitacionales o industriales y respecto de la autorización de giros mercantiles.” (Art. 74 de la LOMEM).

Pero en Chicoloapan, si ni a los responsables (regidores) se les consulta para ejecutar la voluntad y los caprichos de los presidentes municipales (el joven regidor de Morena, Jesús Monroy hizo público su desacuerdo con el acta donde se aprobó el presupuesto de egresos, pues nunca se lo proporcionaron para su análisis y evaluación, y luego ya ni lo invitan a los eventos oficiales), mucho menos van a consultar o a tomar en cuenta la opinión de los ciudadanos de a pie.

De ahí que la elección de delegados y COPACI's sea intrascendente para la mayoría de los ciudadanos (el domingo 20 de marzo participaron, en promedio 9 de cada 100 ciudadanos inscritos en el padrón electoral), y deviene un puro trámite, pues al final la mayoría de los elegidos terminan haciendo el vacío de sus encargos, por la falta de apoyos tanto del gobierno como de los grupos y de los mismos vecinos.

¿Entonces porqué ese ahínco por ganar de todas, todas?. Aunque en la forma es una elección ciudadana, en la realidad es un agandalle de los grupos políticos y se convierte en una pugna del gobierno municipal por demostrar que está fortalecido, y de los grupos por demostrar que tienen clientela. En Chicoloapan, entonces, la elección de delegados y COPACI's fue una jugarreta entre quienes controlan tres partidos: PRI-Gobierno, PRD y Morena.

El pasado 20 de marzo se disputaron 19 delegaciones. El PRI-Gobierno ganó 15 y el PRD, 4. Los votos totales que se pudieron contar en las mesas fueron: El gobierno municipal (PRI): 5,373 votos; José Pineda y aliados (PRD): 2,900; Adrián Galicia y aliados (Morena): 1,525.

También se eligieron 20 COPACI's. El PRI-Gobierno ganó 16; el PRD, 3; y Morena, 1. Los resultados totales: gobierno municipal (PRI): 6,647 votos; José Pineda y aliados (PRD): 3,311; Adrián Galicia y aliados (Morena): 733.

En la unidad Ciudad Galaxia (SARE) participó, además, otra planilla identificada con Antorcha, que quedó en segundo lugar, y donde, por cierto, no apareció en la boleta el número de esta planilla (dicen que por error); desaparecieron más de 200 boletas; y la policía decomisó las urnas y las trasladó al palacio municipal.

En la colonia Francisco Villa, también se registró otra cuarta planilla, identificada con la fracción disidente de Morena, y quedó en tercer lugar, arriba del “bloque institucional” de Morena. En la colonia 2 de Marzo no hubo elección, pues sólo se registró una planilla (PRI).

El PRD registró planillas en todas la comunidades (menos en 2 de Marzo), y ganó las delegaciones de Auris 2 y 3, Auris 1, Santa Rosa y Ara 2; así como los COPACI's de Auris 2 y 3; Revolución y Ara 2. Morena registró planillas para delegados en 13 comunidades; no ganó ninguna. Y sólo en tres comunidades registró planillas para COPACI; ganó el de Santa Rosa, donde dicen que Pedro de la Rosa se empecinó en liderar con el argumento de que “sería lo único que ganarían”.

Como pocas veces, los resultados se manejaron con mucho sigilo por todos los involucrados, de tal forma, mis queridos ciudadanos, que no tuvimos acceso a datos como totales de boletas, boletas sobrantes, ni votos nulos. Sólo se nos informó que en Ara II y en Auris I se robaron las urnas. En este caso aparecieron los mercachifles y “negociaron” las posiciones (delegado, para PRD y COPACI para el PRI), a sabiendas que quienes encabezaban el COPACI-PRD son personas con un trabajo permanente en la colonia y son los verdaderos ganadores (como demostraron en en la elección del 2015, cuando ganó el PRD, no obstante la división interna del grupo que opera en Auris I, donde unos se fueron al PES y otros al PRI).

En la colonia Revolución hubo un empate técnico: la delegación la ganó el PRI-Gobierno por 1 voto (381 a 380); y el COPACI, el PRD (411 a 383). La Colonia Santa Rosa sigue siendo la de mayor competencia electoral, aunque con poca participación (de 2,500 boletas, sólo votaron unas mil 100 personas). Los resultados para delegado: PRD, 373; PRI, 370; Morena, 354. Para COPACI: Morena, 370; PRD, 366; PRI, 366.

 ¿Qué tal? Lo real es que en este proceso prevaleció la mezquindad entre los participantes. La soberbia de la comisión, que exigió el registro presencial de cada uno de los integrantes de la planilla y canceló el registro de la planilla 5 del COPACI para la cabecera (¿dónde estaban los cabecillas para defender a sus seguidores que dicen representar?); y la cerrazón para proporcionar información de una “elección de ciudadanos”. ¿Y qué decir de aquéllos que en el discurso afirman ser fuerza mayoritaria en Chicoloapan y no fueron capaces de registrar planillas en todas las comunidades, ni ganar ninguna? ¿O de aquéllos que dicen ser de oposición y asumen el triste papel de cancerberos y negocian sin pudor las posiciones a conveniencia? Yo nada más pregunto.

Juan Bautista Mendoza

jueves, 17 de diciembre de 2015

La columna Incómoda

Robó, huyó y lo pescaron
Por fin terminó la etapa de una administración tricolor de sólo unos cuantos, sólo unos cuates, basado en la mentira y la simulación como emblema de gobierno. Baste recordar las cacareadas obras nunca construidas pero si publicitadas desde el inicio de la administración: vocacional, tecnológico y hospital. Su incumplimiento, se argumentaba, era por causa de grupos retrógradas “que estaban en contra del progreso y la educación” que impedían la construcción de esas obras monumentales.

Emblemático de la falsedad de los argumentos ha sido el “hospital”, obra que arrancó en la oscuridad de la madrugada, con gran vigilancia policíaca y con camiones y maquinaria arrasando un espacio deportivo de reciente inauguración en la zona de la Unidad Bonito San Vicente (HIR). Como se sabe, no hubo oposición de ningún grupo ni contratiempo para el inicio de la “espectacular e histórica obra”. Pero los ciudadanos vimos como pasaron los días, los meses y los años y la obra nunca pasó de los cimientos. Al carecer de excusas, simplemente se dejó de hablar del hospital de Chicoloapan.

La prioridad fueron las obras de relumbrón que permitieran colocar placas y más placas con el nombre del patrón, en un ansia frenética de pasar a la posteridad. El derroche de recursos se justificó con el “embellecimiento” del palacio municipal, el kiosko, la construcción de fuentecitas, arcos de bienvenida y una faraónica obra a la “masonería”. La prioridad fueron las francachelas y los gastos suntuarios para loar la vanidad. La pasión por servir fue una obsesión por servirse, incluir en la nómina a familiares y amigos, ajenos a cualquier compromiso de servicio público, que llegaron con tal arrogancia a los cargos, que ven al ciudadano como enemigo y fuente de recursos. Tanto fue el furor que las citas citables pasaron de Sun Tzu, el legendario general y estratega chino, a las frases de Julio César, el estadista, general, escritor, estratega, al retomar su frase: “Vine, vi y vencí”. Si hubiese justicia y moral en México, se aplicaría, en todo caso, el título de una de las películas de Woody Allen: “Robó, huyó y lo pescaron”.

La ciudadanía reprobó esa administración. Pues si como afirman los que dicen que saben, la verdadera encuesta y la calificación fue la elección del 7 de junio, entonces el grupo en el poder obtuvo un tres. Contundente, pero gracias a la complicidad de sus “opositores”, tendrá permite continuidad en el gobierno. ¿Quiénes serán los nuevos integrantes del ayuntamiento? los familiares de los que salen; y ¿quiénes los funcionarios? Seguramente los mismos que están, sólo cambiarán de silla.

Algunos ciudadanos se preguntan, tomando como referencia los gobiernos de la era perredista, si  el papel que asumirá el próximo edil será como Domingo o como Adrián (“quien gobierna es una cúpula dirigida por el ‘jefe de jefes’”, diría el primero; “el jefe político soy yo”, afirmaría el segundo). Sea uno u otro el caso, se visualiza un incremento en el saqueo por la suma de personajes que se sentirán con derecho al manoseo de los recursos públicos.

Origen es destino
Como se recuerda, el cenit del poder amarillo también fue el inicio del declive, pues el jaloneó por el mando aceleró la división entre los dirigentes por el control del poder y los recursos. Por cierto, esos actores de la división y el desmoronamiento del partido amarillo a partir del 2006, son quienes, luego de algunos saltos a otros partidos (Movimiento Ciudadano, el PRI y Morena), reaparecen ahora como la “verdadera oposición” al gobierno priista y señalan a quienes permanecieron fieles al PRD, como los causantes de la desbandada. Continúan con su labor de zapa incitando a los militantes perredistas a abandonar este partido para sumarse a la “verdadera causa progresista”. ¿Y quiénes son se preguntarán los ciudadanos?. 

La (am)visión de los vencidos.
Consumada la dispersión del voto ciudadano, que permitió la continuidad tricolor, los candidatos perdidosos se reacomodan y se juntan con la intención de formar un “bloque opositor” de tres partidos (PRD, PES y Morena). El argumento es irrefutable: “si vamos separados en 2018, ganará el PRI”, verdad de Perogrullo que debieron hacer realidad en la pasada elección, si realmente hubieran estado comprometidos para quitar al PRI, como querían los ciudadanos. Pero si el argumento es irrefutable, las premisas son las que generan dudas: Primera, ya hay candidatos definidos, serán esos mismos que perdieron la elección; es decir, los candidatos perdidosos ya se autodesignaron y no se permite otro suspirante. La segunda premisa: para definir quién es el bueno en 2018 se aplicará una encuesta (¿Y si sale “cuchareada” entrará la tómbola?). La tercera. ¿Cómo llevarán a cabo el proceso electoral, si son tres partidos? El asunto también ya está resuelto: Cada partido registrará “planillas de papel”, que serán abandonadas a su suerte y todos, como un solo hombre, harán campaña por el partido que registre al ungido. Y mientras llega el 2018 cada uno continuará en “su trinchera” (así dicen). Hay que reconocer que desde ahora y abiertamente, aceptan la carencia de lealtad hacia un partido político; lo que los une y atrae es ser designados candidatos, no importa por cual partido.

En realidad no representan a tres partidos. Sólo en el caso de Morena es real el control del instituto político y, hábilmente, Adrián Galicia va cautivando a los otros dos perdidosos, afirmando que “si llegara a haber un candidato mejor posicionado que él, se hará a un lado”. Mientras tanto, encamina a los otros dos y los “presenta” a la dirigencia de Morena, donde con enorme alegría, les dan la bienvenida. Están haciendo su trabajo de zapa. Recuerden que Obrador ha insistido que con el PRD “ni a la esquina”, pero que las puertas de Morena están abiertas para los militantes.

Para reforzar la atracción se prometen espacios en administraciones vecinas y el compartir prebendas. En determinado momento afirmaron contarían con 5 regidores en el próximo ayuntamiento, quienes, respaldados por sus partidos, le harían una fiestecita al nuevo presidente municipal el día de su toma de protesta. No para negociar un programa social de beneficio comunitario, sino con la intención de presionarlo y obligarlo a que les asigne 25 espacios por cada regidor y ¿por qué no? áreas en la administración.

Nuevamente la terca realidad mostró que sólo son 2 regidores con los que cuentan (¿hasta cuándo?). Como se mencionó en la columna anterior, los regidores de oposición para el trieno 2016-2018, son seis: dos por cada partido (PRD, Morena y PES). Pero resulta que los dos del amarillo pertenecen al grupo mayoritario de este partido (ADN), ajeno a las reuniones de los perdidosos. Del mismo Morena, sólo un regidor participa del bloque, pues la otra regidora pertenece a un grupo opositor a Adrián Galicia y no se sumará al mencionado proyecto. Y qué decir de Encuentro Social, la regidora Brenda García recién obtuvo su constancia, luego de sendas resoluciones del Tribunal del Estado de México y del Tribunal Federal, y después de la intentona de conculcar sus derechos electorales con la participación y/o omisión  de miembros de su propio partido y del mismo candidato a la presidencia municipal. Ante la suma de mezquindades, una vez obtenida su constancia como regidora, renunció al PES y se afilió al PRD. Ojalá y en este partido no se enfrente a los mismos intereses y mezquindades de personajes que sólo buscan vivir del erario.

Discurso para una voz
En una de las reuniones del “bloque progresista”, convocada para reiterar los puntos mencionados, escuché una voz discordante de los discursos “oficiales” de parte de Angélica Pérez Cerón, dirigente municipal de Morena y recientemente elegida Secretaria de Finanzas en el Comité Estatal; manifestó su expectativa y deseo de que en 2018, la izquierda en Chicoloapan designe no a un candidato sino a una candidata, es decir a una mujer. A como se perfilan los escenarios, pienso que lo mejor que le pudiera suceder a Morena sería que la dicha Angélica sea la candidata.

Acomodos y reacomodos
Precisamente el reparto de los despojos electorales tiene enfrascados a los militantes del PRD en las pugnas por lo que queda de ese partido. Hay un grupo ganador (ADN) que conserva los espacios en las regidurías de varios municipios, los comités municipales del partido, diputaciones locales y una posición en el Comité Estatal, además de la cercanía con la dirigencia estatal y con el grupo Neza. Los demás “grupos” pretenden disputarle espacios de poder, empezando por el comité municipal. En este caso, se avecinan dos momentos. Uno en el mes de enero, cuando se prevé un relevo interino del comité municipal del PRD, derivado de la asunción del actual presidente del comité como octavo regidor. A pregunta directa, Felipe Gómez Robledo afirmó que no hay mandato expreso ni norma que lo obligue a renunciar al cargo partidista, pero que con ánimo de facilitar la recomposición del PRD municipal es su decisión dejar el cargo; y dejó entrever dos opciones de relevo: La designación de un personaje de su propia agrupación, o, “lo más probable”, un dirigente de otra expresión, pero afín a su corriente. Respecto de la posición institucional de los regidores del PRD, afirma que continuarán en la misma línea de no confrontación con el próximo edil ni con el poder detrás del trono, con quienes han pactado sus espacios.

Lo peor está por venir
El escenario para el próximo trienio se visualiza, en ese sentido, sin variaciones en el juego del poder con la “oposición”. Y todo apunta a que la oposición y presión podría venir de las propias filas del tricolor: el conflicto ejidal persistirá con mayor o menor fuerza (en unos días se realizará el relevo de las autoridades ejidales, cuyo resultado redefinirá el perfil del conflicto del grupo ejidal con el edil); el movimiento antorchista continúa con su labor hormiga de penetración en las comunidades, y asomará la cabeza en algún momento; continúa en aumento el número de personajes priistas que se alinean en contra del grupo en el poder; y en la propia CTM se dan cambios antes inimaginables, con la destitución del líder de la Sección 65. Es sintomático que en la toma de protesta del nuevo ayuntamiento, brillaran por su ausencia algunos expresidentes municipales priistas, mientras que los expresidentes perredistas (Manuel, Domingo y Rafael), corresponsables de la debacle del PRD aplaudieran sin mayor pudor la continuación tricolor.

Juan Bautista Mendoza
A favor de la Alerta de Género en Chicoloapan

miércoles, 11 de noviembre de 2015

La Columna Incómoda

La impugnación
El Tribunal Electoral del Estado de México, en su sesión extraordinaria del martes 13 de octubre, resolvió el juicio de inconformidad, presentado por el PRD; y el juicio para la protección de los derechos político electorales de la ciudadana Brenda Lorena García Hernández, candidata a segunda regidora por el PES.

En el primer caso, se impugnaban los resultados de la elección de ayuntamiento y su declaración de validez; en específico se impugnaron 73 casillas (37.5% del total), con el argumento de que las mesas directivas fueron integradas de forma distinta a como lo establece la ley. La resolución del TEEM declaró parcialmente fundados los argumentos y dictaminó que, sólo en un caso, procedía la anulación: En la casilla 1119 Contigua 1 (instalada el 7 de junio en la unidad Auris 1, la cual por cierto, la había ganado el PRD), se identificó que uno de los funcionarios no estaba en la lista nominal de dicha sección, sino en la lista de la sección 1120, Es decir, el funcionario de casilla no residía en la manzana 1, sino en la manzana 2 de la mencionada unidad habitacional.

Se preguntarán mis impugnados lectores porqué me extiendo demasiado en este asunto, y la causa es porque este columnista viene siendo una especie de tercero interesado en el acto impugnado. Resulta que en esa casilla (1119 C1) acudí a depositar mi voto el 7 de junio. En consecuencia, con la resolución del tribunal electoral de anular la susodicha casilla, mi “voluntad ciudadana”, al igual que la de los ciudadanos que allí votaron, se fue literalmente al bote de la basura electoral. Entonces, pregunto ¿existo o no existo como ciudadano con derecho a emitir mis opiniones sobre los asuntos públicos que lleven a cabo las autoridades, de cuya elección fui anulado? ¿Será un compló? ¡Que alguien me explique!

Lo cierto es que, con la anulación de dicha casilla, al partido impugnador (PRD) le descontaron 96 votos, bajando su votación de 12,407 sufragios a 12,311.

Dos más dos más dos son seis y no cinco...
El segundo asunto se refiere a la impugnación del acta de sesión de cómputo y el acuerdo del consejo municipal electoral de Chicoloapan, ambos relativos a la asignación de regidores de representación proporcional.

Como se sabe, en la sesión respectiva que llevó a cabo el consejo municipal electoral de Chicoloapan, le asignaron 2 regidores al PRD, 2 a Morena, 1 a Encuentro Social y 1 al Partido Humanista. El juicio de impugnación fue en el sentido de que, por derecho, le correspondía este último a Encuentro Social, y en específico a la mencionada Brenda García Hernández, quien ocupaba el segundo lugar en la planilla del PES y quien inició el juicio par la protección de sus derechos político electorales. El asunto, en esencia, se circunscribe a cuestiones de números. Es decir a sumas, divisiones y restas.

Recordemos que el ayuntamiento de Chicoloapan se integra con 1 presidente, 1 síndico y 13 regidores, 7 de mayoría relativa, que se asignan al partido ganador y 6 (seis) de representación proporcional (conocidos como de oposición), que se distribuyen entre los partidos que, aunque no ganaron, hayan obtenido el mínimo de votación establecido en la ley (3%) y cuyos votos absolutos “les alcancen” para obtener regidores.

La ley en la materia es muy específica y establece la fórmula para la asignación de los regidores de representación proporcional, para lo cual integra dos elementos: cociente de unidad y resto mayor. Es decir, se asignan a quien tiene derecho y no son decisiones que se tomen por mayoría de los consejeros electorales, o como resultado de “acuerdos” entre los líderes, sólo hay que aplicar la fórmula respectiva a partir de los votos que otorgaron los ciudadanos a cada partido.

El tribunal hizo las operaciones de suma, división y resta de los partidos que tenían al menos el 3% de la votación válida emitida (excluyendo, claro, al ganador), resultando lo siguiente:

  • PRD:         12,311
  • Morena:         10,108
  • PES:    8,824
  • Humanista  2,881
  • Total:         34,124  /  6  =  5,687.33

El total resultante de esa suma se divide entre 6 (seis) que es el número de regidores a repartir, y el resultado (el mentado cociente de unidad) es igual a 5,687.33, que sería lo que “vale” un regidor. Dicho cociente se divide entre los votos de cada partido:

  • PRD: 12,311 /  5,687.33        = 2 (restan 936.34)
  • Morena: 10,108 / 5,687.33    = 1 (restan 4,420.67)
  • PES: 8,824 /5,687.33            = 1 (restan 3,136.67)
  • Humanista: 2,881/5,687.33   = 0 (restan 2,881)

Con el procedimiento anterior quedan asignados los regidores 8, 9, 10 y 11; es decir cuatro, quedando por asignar otros 2, que se asignan de acuerdo a lo que se conoce como resto mayor; es decir, que se asignan alternativamente a quien tenga un sobrante mayor que lo demás. Por lo tanto, el regidor 12 es para Morena que tiene el resto mayor de los cuatro partidos; y el regidor 13 a Encuentro Social que tiene el segundo resto más alto. Así de simple y así de sencillo. Por eso el tribunal consideró indebida la asignación que había hecho el concejo municipal electoral de Chicoloapan.

Ahora sólo falta que quienes tomen el cargo, por mayoría o por representación proporcional, a partir del 1 de enero de 2016, asuman su responsabilidad de trabajar por los ciudadanos y no por sus intereses.

Juan Bautista Mendoza
Víctima colateral del proceso electoral

lunes, 12 de octubre de 2015

La Columna Incómoda

¿Hacia dónde va el PRD?
En Chicoloapan la competencia y la alternancia han sido sólo entre dos partidos: PRI y PRD. Pero una cosa son los institutos políticos y, otra, quienes toman las decisiones y dirigen el partido. El encontronazo inicial se dio en 1996, cuando el crecimiento del partido del sol azteca permeó la zona conurbada del D. F., y surgió el “corredor amarillo” en la zona oriente del Estado de México.

La caída electoral del PRI vino con el resquebrajamiento del sistema, iniciado la década anterior (1985 y 1988), y de la descomposición social de “El año en que vivimos en peligro (1994)” (así llamado por Jorge G. Castañeda), con sucesos terribles como el “error de diciembre”, la entrada en vigor del TLC, la irrupción catártica del EZLN y los contundentes textos del Sup, los balazos que dejaron en el camino al Cardenal Posadas, Colosio y Ruiz Massieu, los pleitos entre los Salinas y Zedillo, las pantomimas como El Chupacabras y “La Paca”, la crisis de 1995, y el rescate millonario de los bancos, el famoso FOBAPROA.

En 1996 Chicoloapan quedó a poco más de 600 votos del PRI. El entonces candidato unificó las acciones contestatarias de un PRD se mostraba y actuaba como partido de oposición, lo que le permitió ganar las simpatías de las familias de la cabecera y las colonias (faltaban algunos años para la construcción de las unidades habitacionales). Pero el sistema era insostenible y, al año siguiente, en 1997, el PRD ganó el Gobierno y las delegaciones del Distrito Federal, y las diputaciones federales de la zona metropolitana, incluido el distrito 25 del Estado de México, que incluía a los municipios de Chimalhuacán y Chicoloapan.

Es sabido que para el 2000 el PRI perdió la presidencia de la República y, en Chicoloapan, la presidencia municipal, frente a un candidato perredista que creció en la campaña y fue apoyado por una fracción del PRI. Se pueden argumentar muchas cosas, a toro pasado, pero puedo afirmar que sin la fractura del PRI en ese año, no habría ganado el PRD. La cuestión es que con el nuevo mileno, inició la etapa del gobierno municipal perredista y el crecimiento acelerado de la población. La zona de San Isidro creció geométricamente y la hacienda de Tlalmimilolpan y el Rancho de Costitlán se convirtieron en miles de casas, con lo cual la política local dio un giro.

El "salto" en las finanzas municipales y los “apoyos” de los consorcios transformaron el hasta entonces poco importante Chicoloapan, en un botín apetecible para todos. Dio inicio la bonanza y los gobiernos perredistas aprendieron rápidamente a “administrar la abundancia”. Autos de lujo, propiedades, eventos majestuosos, jardines convertidos en enormes cantinas, ferias y fiestas, Vino la cooptación de líderes tradicionales y la “gestación” de nuevos en el seno de la tesorería, los tinacos y las despensas que arrimaban miles de dádivas que parecían no tener fin. Se integraron aceitadas estructuras y se consolidó un fuerte clientelismo electoral. El PRD ganaba todas las contiendas.

Todo iba de maravilla en ese mundo de fantasía hasta que afloró el pleito por el control del poder y las finanzas, vino la fractura del invencible partido amarillo, la entrega del territorio municipal, el endeudamiento, la proliferación de grupos, la soberbia, el nepotismo y el hastío popular. En 2009 el PRD perdió las diputaciones local y federal, pero mantuvo la presidencia municipal, nuevamente gracias a oscuros apoyos de grupos priistas. Pero la debacle era inevitable. En 2012, aumentó la deserción de las filas amarillas, vino el “efecto Peña”, los priistas fueron juntos a la elección y dieron el empuje final al gobierno perredista.

La derrota dejó una difícil tarea a quienes se mantienen dentro de las filas amarillas. Huérfanos, sin líderes o cabezas de fuerza, pues habían abandonado el barco que se hundía. En 2013, sin haber asimilado la derrota ni tener experiencia de trabajo de oposición, los perredistas llevaron a cabo su proceso interno de renovación de estructuras, que dejó satisfechos a muy pocos, y una cauda de acusaciones mutuas de compra de votos y falta de compromiso y trabajo comunitario. “Durante más de un año ni siquiera nos hablamos”, me dijo un militante perredista.

En ese entorno de desconfianzas, sin liderazgos que reagruparan, y todos buscando arañar un lugar en la nómina, además de sentirse generales y hablar de sus inexistentes fortalezas y grupos, vino la definición del candidato y de la planilla para la elección del 2015. Un proceso donde nunca prevaleció una visión de partido ni mucho menos de poder. Ni una lectura adecuada del pasado cercano, de cómo en Chicoloapan la alternancia y la conservación del poder municipal han sido resultados, en gran parte, de los acuerdos entre grupos y personajes. No supieron o no quisieron aprovechar la enorme fractura de los priistas, traicionando con ello las expectativas de cambio de la ciudadanía, que ansiaba echar al PRI del palacio municipal.

El resultado electoral es conocido. Y ahora las cosas parecen complicarse. Hay más grupos dentro del PRD, es decir, es mayor la dispersión. Ello sería sano y loable si mantuvieran una directriz partidaria y una línea de acción concertada. Pero parece que las discordias se acrecientan. Todos desconfían de todos. Ya hasta el excandidato del PRD, que fue propuesto por los dirigentes de ADN, tuvo que crear su propia organización (CDIS), que por cierto es desconocida por esos mismos compañeros impulsores de su campaña. Unos dicen que la pugna es ficticia, para así rescatar inconformes, otros, que es más real que el retorno de Adrián.

De por sí ya estaba complicado el escenario para la oposición, ahora que hay más aspirantes en la línea de arranque pueden estar caminando a su declive (Morena va a por todo, Encuentro Social no quitará el dedo del renglón, y los "independientes" pueden asomar la cabeza). “Jugando” con ese escenario los tres excandidatos que obtuvieron mayor votación en junio pasado, llevan a cabo reuniones o encuentros "para llegar a acuerdos". Primero lo hicieron en lo oscurito (fieles, unos, a su creencia de que esto es sólo de unos cuantos, y otros, más ingenuos, de que con sólo juntarse ya solucionaron el conflicto). Con acierto, el excandidato perredista, Samuel Ríos, cuando le correspondió ser anfitrión, hizo una convocatoria abierta, para permitir transparentar esas reuniones y probables acuerdos frente a sus seguidores. Buen intento, pero fue notable la ausencia de agrupaciones perredistas de las que se esperaría fueran sus aliados naturales.

Regresamos pues al principio. Al día de hoy ha quedado claro que Morena no irá, en la elección del 2018, con el PRD “ni a la esquina” (Peje dixi). Es obvio. Fueron miembros de este partido y lo abandonaron por intereses y conveniencias. Por eso el PRD nacional ya acordó, para el 2016, una alianza con el PAN. Hay quien se rasga las vestiduras por esta anunciada alianza como si en política hubiera buenos y malos. Pregúntenle a cualquier ciudadano y les dirá que todos son iguales.

Pero el buen juez por su casa empieza y, en consecuencia, el PRD municipal debería primero recomponer las cosas al interior, como intentan hacerlo a nivel nacional; reconocer su responsabilidad en la peor derrota que ha tenido ese partido en Chicoloapan; revisar el comportamiento político de quienes han tomado las decisiones y usufructuado los cargos, sin caer en la autoflagelación, pero si con una visión crítica. De qué sirven los propósitos de renovación, que hablan de abrir el partido a la sociedad, cuando entre ellos mismos se desconocen; de qué sirven los discursos huecos de ser una verdadera oposición, si avalan todas las decisiones de la administración del patrón y nunca han expresado una crítica del mal gobierno, ni han hecho público algún posicionamiento político respecto de sus obras y acciones.

Pero esos son los que están, y con ellos seguirá operando el PRD en Chicoloapan. Lo demás, son sueños guajiros.

Juan Bautista Mendoza

sábado, 22 de agosto de 2015

La Columna Incómoda

Después de un buen servicio…
Los ciudadanos de las unidades habitacionales votaron mayoritariamente por el PRI. El 7 de junio refrendaron la continuidad de un gobierno tricolor. La respuesta generosa regresó inmediatamente después de concluida la elección: La restricción en el suministro de agua potable a las viviendas de las unidades. La carencia de sensibilidad social del gobierno del patrón (su cuñado es el encargado del ODAS) se ensaña sobre las familias, en momentos en que, según cifras oficiales, crece la pobreza y, con el inicio del nuevo ciclo escolar, merman los ya por si disminuidos ingresos de los mexicanos.

En épocas en que existían los partidos de oposición, abanderaban las causas de la comunidad y se sumaban a la defensa de los intereses de los ciudadanos. Ahora las amas de casa tienen que enfrentar solas las arrogancias de los funcionarios (Seguramente Colosio vería un Chicoloapan “de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales.”)

“En tiempos tan oscuros nacen falsos profetas…”
En un acto de congruencia el dirigente nacional y fundador del PRD, Carlos Navarrete, reconoce su parte de responsabilidad por los resultados electorales. No bastan las lamentaciones; hay que predicar con el ejemplo, y pone sobre la mesa su renuncia al cargo. En Chicoloapan muy pocos o ninguno de los dirigentes involucrados en el reciente proceso electoral acusa recibo de los acontecimientos. La vida sigue igual, diría el clásico. Los responsables de la debacle de todo un partido, que afectó a grupos, personajes y simpatizantes de carne y hueso, muestran su soberbia y, a contrapelo de lo que sucede en otros horizontes, ya se aprestan a reacomodarse entre ellos mismos. No aceptan que haya otras opciones. Es el mundo al revés: Esos personajes cuyas trayectorias, comportamientos políticos, agandalles y falta de pericia política fueron algunas de las causas de que la ciudadanía ya no creyera en sus propuestas, son los mismos que se aprestan a “acordar” la próxima renovación política. “Ya entendieron, me comentó un ingenuo militante, ya se están poniendo de acuerdo para lo que viene”.

Y lo que viene es más que previsible. Son los mismos que muestran lo que saben hacer: la cerrazón y la exclusión. Esto es nuestro y nosotros decidimos quiénes participan y quiénes no, parece ser el primer acuerdo. Pero la bomba está dentro. Cada uno de esos “salvadores” de sus prerrogativas (no del beneficio popular), levantará la mano para decir: yo voy primero. Y si no, cada quién para su santo. Total

Lo peor está por venir…
Muy pronto sabremos de qué está hecho el próximo edil. Ya se cruzan apuestas del giro que tomará su administración: ser un apéndice del responsable del peor gobierno de que se tenga memoria, (que llevó al tricolor a su más bajo nivel de votación) y, en consecuencia, la mera continuación del grupo actual. O asumir el control. Es decir, el poder. En ambos casos se avizora un complicado desenlace.

La descomposición acelerada del grupúsculo en el poder generó animadversiones entre propios y extraños. Como se sabe, el tricolor fue dividido desde el inicio de la administración del  patrón, dejando fuera a personajes y grupos con presencia real en Chicoloapan, y se acuerpó con gente ajena a cualquier compromiso con la comunidad, algunos incluso provenientes de otros municipios.

De ahí que si el nuevo edil se decide tomar el mando, lo tendría que hacer desde el inicio, con el riesgo de provocar la ira de quien se considera Julio César, y con las limitaciones de una estructura afín, con perfiles adecuados. Así también habrá de confrontarse con grupos adversos, con quienes desde hace rato tiene desavenencias.

Además está la “oposición”, me dirán. Pero, como ha venido sucediendo, puede ser muy cómoda, considerando a los vínculos y cabecillas de los partidos. Usted conoce muy bien, mi querido ciudadano, quienes representan esa “oposición”, su perfil colaboracionista y su incansable búsqueda del subsidio familiar. Fieles seguidores del lema priista: “vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”.

Lo que resiste apoya.
Paradójicamente el soporte a la política del nuevo edil podría provenir que aquéllos que han sido sus adversarios más recientes. Dice el dicho popular que “para que la cuña apriete debe ser del mismo palo”, o como lo señalaba, en uno de sus célebres aforismos don Jesús Reyes Heroles: “lo que resiste apoya” en referencia a los adversarios radicales (que no enemigos, como precisaba). El próximo edil es de Chicoloapan y aquí vive (al menos hasta hoy). Sus primeros pasos políticos los dio con y gracias a un grupo político local. Tiene la oportunidad de impulsar una tregua y de reconstituir el tejido comunitario y de clan, e intentar ejercer una presidencia más o menos efectiva. Es complicado y los intereses y rencores son muchos. Pero para eso se creó la Política. Eso o mantener e incrementar la confrontación.

¿Y los ciudadanos? Bueno. Ya se avecina otra elección. Nuevamente le pedirán su voto para ratificar al candidato a gobernador que elijan, previamente, allá en las alturas. ¿Quiénes? Los mismos que ungieron y nos impusieron como gobierno en Chicoloapan a lo peorcito de los “políticos”.

Dos diputados por el distrito XL
A partir de la reforma a la ley electoral en el Estado de México, puede haber candidatos que, perdiendo, ganen una curul.  La modificación establece que la asignación de diputados de representación proporcional se hará alternando, uno de la lista que presente el partido, y otro de los candidatos “que no habiendo obtenido la mayoría relativa, hayan alcanzado la votación, en números absolutos, más alta de su partido por distrito.” Este fue el caso de distrito local XL, que comprende los municipios de Ixtapaluca y Chicoloapan, donde el PRD, obtuvo más votos (52 mil), pero quedó en segundo lugar. En consecuencia, por el tricolor, el diputado de mayoría es Reynaldo Navarro de Alba y, por el PRD, José Antonio López Lozano, es diputado de representación proporcional. ¿Tendrán doble beneficio los ciudadanos?

Juan Bautista Mendoza

martes, 10 de marzo de 2015

La columna Incómoda 137

Una desventaja de escribir en una revista mensual lleva el riesgo de que, cuando sale publicado el artículo, quizá los comentarios estén desfasados. Pero apelando a lo dicho por el Rey Salomón (no hay nada nuevo bajo el sol), aquí neceamos, mis queridos ciudadanos y ciudadanas del cada vez más ‘famosísimo’ municipio de Chicoloapan, y les comento los sucesos del acontecer político y de los tinos y desatinos de los “políticos” locales.

De registrados a ungidos
El día del registro de candidatos en el comité del PRI hubo porras, gritos y tamborazos. Dos registros para presidente municipal, que pareció confundir y hacer patinar a más de uno. Aunque como se sabe, sólo uno es el ungido por el dedo del señor; lo demás, es pantomima. Para el cargo de regidor, como siempre, hubo muchos registrados que afirman que eso y más merecen, y hasta fotos se tomaron. Ya luego de la fiesta vendrá la cruda, la cruda realidad, ya vendrán las decepciones o deserciones. A riesgo de equivocarme, como ya es costumbre, parece que quienes tendrán un lugar asegurado en la planilla son: en la sindicatura, Lilia Aguirre Romero (único registro en esta cargo); y como regidores: José Fuentes y Gabino Cárdenas, ambos de la CTM y Guillermo Vega, del Movimiento Antorchista.

Lo probable es que será ungido como candidato quien se encuentra más confrontado con otras agrupaciones del PRI; en especial con el grupo de ejidatarios opositores a los que ahora gobiernan, y que han sumado fuerzas con el movimiento antorchista y buscan atraer a otros desplazados o inconformes con el clan del patrón. Ello hace previsible un escenario diferente a lo planeado por el patrón, quien desde el inicio de la administración convocó a un “pacto contra los violentos”, donde, por decreto, se impedía la participación de una fuerza política (Antorcha), que, contrariamente a lo esperado, ahora regresa con la venía de las dirigencias nacionales y estatales del PRI.

Sin embargo, como todo en política, este nuevo escenario puede ser una oportunidad o un problema. La oportunidad permitiría un nuevo realineamiento de fuerzas, que regrese el control del gobierno municipal a los grupos locales y no a intereses externos al municipio. Total, si el nuevo edil negocia con sus actuales opositores estaría regresando a sus orígenes y de paso se quitaría la tutela del patrón. ¿O no?.

El Patrón sigue generando innovaciones. Es hasta ahora el único edil que, en sus primeros seis meses, vivió en la confusión, sin atinar a dar rumbo a “su gobierno” y al final del segundo año abandona el barco. ¡Renunció al faltar un año! Claro, para competir por otro cargo. Le bastó sólo año y medio para “administrar” el erario y salir corriendo. ¿Pase usted a creer?

En el caso del PRD se registraron varias planillas para competir por el Ayuntamiento. Pero como es sabido, a partir de sus acuerdos, usos, costumbres y arrebatos, la designación la hará el líder de ADN en Chicoloapan. Esto ha provocado “serias inconformidades” entre otros personajes del partido amarillo, quienes cuestionan que ADN quiera imponer, basados en los números electorales. Dichos actores olvidan que, en su momento, ellos también impusieron sus decisiones y sus candidatos. Su argumento es la carencia actual de cuadros sólidos y competitivos dentro del PRD; que no existen, precisamente, porque aquéllos que ahora se oponen, son quienes impidieron o cerraron el paso a nuevos liderazgos.

Lo probable es que se apruebe lo ya decidido, y que la propuesta de ADN será el candidato del PRD, quien tendrá que hacer un esfuerzo titánico, pues llega cuestionado y con mínima credibilidad entres sus correligionarios, que han hecho todo para poner en duda su improbable triunfo. Lo acompañarán en esta aventura, los que aparecen como seguros en la planilla y, probablemente, futuros regidores: Felipe Gómez Robledo (UPAS), Yazmin Nataly González Canto (MOVIDIG) y José Armando García Peña (FDAS).

Mientras tanto los morenos se aprestan a entonar la canción popular: “La vida es una tómbola, tom, tom, tómbola…” y a fin de mes elegirán candidatos a síndico y regidores, cuyos nombres se colocarían en una tómbola y se sortearían. Pero como nos ha acostumbrado el líder tropical de dudar de todo, parece que la dichosa tómbola estará “cuchareada”, así como sucedió al elegir al candidato a la presidencia municipal por Morena.

Por cierto, creo que es una buena idea, considerando la formación profesional del candidato de Morena, su conocimiento del manejo de los recursos públicos y el papel que dice pretender Morena, que revisara con lupa el gasto de la actual administración; solicitara la información necesaria para hacer transparente el gasto y darlo a conocer a la ciudadanía. Sería uno de tantos actos que demostraría que si es un candidato de la oposición.

¿Con cuántos cuento?
Según los datos del instituto electoral, en la elección del “domingo siete” de junio, la lista nominal de Chicoloapan será de unos 120 mil ciudadanos. Y si aceptamos como cierta la afirmación de los analistas de que el porcentaje de participación será de 45%, podemos afirmar que, en Chicoloapan, votarán unas 54 mil personas. Entonces, el partido que logre convocar un promedio de 25 mil será el ganador. Está fácil ¿O no?

Crece o decrece
En esta semana tomará protesta la dirigencia de una nueva sección de la CTM Chicoloapan, la 211 de Taxistas y Gaseros, encabezada por los Arturos, Fernández Aguirre y Parral Vázquez, respectivamente. Un desprendimiento de la sección 65.


Juan Bautista Mendoza