martes, 16 de junio de 2015

LA COLUMNA INCÓMODA

La pulverización del voto en Chicoloapan

“Otra vez volvimos a perder”, me dijo decepcionada una señora de la colonia Revolución. “Toda mi familia y mis vecinos votamos contra el PRI, y ya ve, dicen que volvieron a ganar”. Igual varios trabajadores del volante, de esos que fueron obligados a asistir a las caravanas y mítines del PRI y de Morena, dicen “Nosotros votamos por César”.  Es cierto, los resultados oficiales de la elección de ayuntamiento, dan cuenta que 7 de cada 10 ciudadanos expresaron su rechazo, en las urnas, al actual gobierno tricolor.

 ¿Entonces, qué pasó? Lo que se preveía. Once opciones en la boleta electoral y la falta de acuerdos y altura de miras entre los dueños de los partidos, perfiló el resultado electoral: voto mayoritario contra el PRI, y la pulverización del voto opositor.

Votaron 57,532 personas, es decir casi la mitad (48 %) de los ciudadanos. El PRI obtuvo 16,666 votos; el PRD, 12,407; Morena, 10,140 y Encuentro Social, 8,846 votos. Los demás partidos obtuvieron, en conjunto, 7,533, además que 1,920 fueron nulos.


El PRD, tendió un corredor amarillo que incluye los barrios, Tlatel y San Miguel (donde el PRI se va al tercer lugar), las tres unidades de Auris y las colonias Santa Rosa, Venustiano Carranza y Revolución. En las demás colonias, barrios y en varias unidades quedó en segundo lugar; En la cabecera y algunas unidades se va al tercero; y en Beta 1, Beta 2 y Ejército del Trabajo, al cuarto sitio.

El PRI ganó las colonias Presidentes,  San José, Ejército del Trabajo, Francisco Villa,  Emiliano Zapata, los barrios de la cabecera y en todas las unidades habitacionales.

Morena no ganó ninguna colonia ni unidad, pero si en algunas casillas, siendo el segundo lugar en la mitad de las unidades habitacionales.

La sorpresa la dio uno de los partidos nuevos: Encuentro Social, encabezado por César Agustín Hernández, quien en un mes de campaña, captó las simpatías de miles de ciudadanos, en especial de la cabecera municipal, donde  ganó (secciones 1110, 1111 y 1114). No así en las colonias y unidades habitacionales, donde ocupó, en algunos casos el tercer sitio, pero en la mayoría el cuarto lugar. En Ejercito del Trabajo quedó en segundo lugar.

Fue un bosquejo de un “frente electoral” con personas y grupos de diverso color; minimizado por los “grandes” que lo señalaba como carente de fuerza política. Con sarcasmo a los perredistas que apoyaron a César les decían el ‘PRD junior’ y de los tricolores ni qué decir, pues los grandes líderes estaban de la mano con el patrón. Faltó tiempo y estructura, pero demostró la viabilidad de un proyecto plural y, sobre todo, la aceptación ciudadana, incluídos muchos jóvenes que nunca antes habían participado en política.

El resultado electoral mostró, entre otros aspectos:

Una caída estrepitosa de los dos partidos principales. Grave en el caso del PRI, por ser el partido en el poder y usar los programas y recursos, con tal desfachatez, como sucedió con las tarjetas efectivas, despensas y las tan sonadas pantallas, que se entregaron en el clímax de las campañas electorales, utilizando la estructura partidista.

El tricolor buscó amortiguar su caída con la coalición con el Verde y Panal, que aparecían como opciones alternas en la boleta, pero en realidad eran lo mismo que el PRI, quien obtuvo, por esta vía, más de 2 mil votos adicionales.

Morena tuvo un año para posicionarse, no sólo en los medios masivos, donde su “jefe máximo” nos machacó con su “ejperanza”, sino además, el candidato local, se dedicó a promocionarse, primero como “coordinador” y luego como candidato, con un evidente despliegue de recursos que lo hizo “parecer” ganador. Al final obtuvo el tercer lugar.

El PRD pudo ser la opción ganadora, ante el descrédito acelerado del gobierno municipal. Pero sus dirigentes y los propios regidores optaron por la vía de la colaboración con el patrón antes que actuar como oposición. En el proceso electoral imperó la mezquindad para la integración de la planilla, haciendo a un lado la oportunidad de consolidar un frente de amplio espectro. “Solos ganamos”, fue el mensaje del grupo dirigente. No sólo no les alcanzó, sino que se propició la ruptura interna.

La diversidad de opciones, la negativa a concretar una alianza de facto y un gobierno compartido, provocó la dispersión de los votos. La mayoría de los ciudadanos (70%) votó en contra de la continuación del PRI, pero la voluntad popular se diluyó entre 10 opciones.

Aún así, los perdidosos lo culpan a usted. Sí, a usted, mi querido ciudadano(a) de haberse dejado comprar por una despensa, una “efectiva” o una pantalla, cuando los líderes nunca cuestionaron las acciones del gobierno municipal, y le decían a usted que recibiera lo que de daban, porque son recursos públicos, no de los partidos.

Y ellos, los que consolidaron las condiciones para la dispersión del voto le gritarán “¡despierta, pueblo!” y sandeces por el estilo. Pero usted y yo sabemos que los pueblos tenemos los gobiernos que no podemos evitar, gracias a los dueños de los partidos “de oposición”, que pusieron su interés por delante; también por el vil interés del grupo en el poder que, sin ética, se dedicó a otorgar dádivas entre un pueblo necesitado y carente de recursos.
Pero esto no se acaba hasta que se acaba. Nuevamente están dadas las condiciones para un proyecto de gran calado, cuya construcción debe iniciar desde ahora, no en el 2018. Un verdadero frente opositor que exija y vigile al gobierno y que encabece las demandas ciudadanas. El propio candidato ‘ganador’, deberá entender esta nueva situación, u obedecer simplemente las órdenes del patrón (Quien por cierto ya se siente Julio César -Veni, Vidi, Vici- Patético). No olvidemos jamás que 7 de cada 10 ciudadanos rechazan la continuación del actual gobierno municipal.


Juan Bautista Mendoza
Uno de los siete.

martes, 9 de junio de 2015

7 de cada 10 votaron en contra

Es difícil contestar a los ciudadanos que me preguntan ¿Quién ganó? Ante mi respuesta afirman tajantes ¡Pero si yo voté contra el PRI! Y es cierto, de cada 10 ciudadanos, 7 votaron en contra. Manifestaron, en las urnas, su rechazo y su intención de cambiar de gobernantes.

¿Entonces, qué pasó? Lo que se esperaba. Desde la llegada del actual grupo en el poder encabezado por el patrón, manifesté que una de los escenarios probables en la elección de 2015, sería la pulverización del voto. “Lo probable (en la elección del 7 de junio) con la pulverización del voto… será la continuación de un gobierno del PRI (“unido” con el verde y el Pañal), con 6 regidores de “oposición”... (Columna de enero).


De ahí la propuesta de construir, entre quiénes no coincidían con el patrón, un frente amplio opositor, que impulsara un proyecto electoral con el objetivo de rescatar el poder municipal, y evitar más daños a las comunidades por parte del grupúsculo que pretende enquistarse en Chicoloapan. No fue el caso, y los grupos “de oposición” pusieron por delante sus intereses. En lugar de ver la luna, miraron el dedo que la señalaba.


De forma oportunista, ante la cercana elección, algunos personajes intentaron "colgarse" del conflicto ejidal, y hasta se tomaron la foto al lado de quiénes mantienen una lucha por la defensa de sus derechos. Eran tiempos electorales y despotricaron contra el patrón, cuando durante el actual gobierno, nunca lo tocaron ni con el pétalo de una crítica. Fueron cómplices de sus decisiones, aún de aquéllas que afectaron precisamente el grupo ejidal.

Pero eso ya es historia, y como se mencionaba en dicha columna, “Ya vendrá la ola de acusaciones sobre usted mi querido ciudadano(a), sobre todo, por parte de los izquierdosos “puros”, quienes le reclamarán que se haya vendido por una despensa, un guajolote o una “efectiva”. Se repetirá hasta el cansancio que “los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”, los llamados a “¡despierta, pueblo!” y sandeces por el estilo. Pero usted y yo sabemos que los pueblos tenemos los gobiernos QUE NO PODEMOS EVITAR, gracias, en gran parte, a los dueños de los partidos “de oposición”, quienes sólo se acuerdan de los ciudadanos cuando necesitan su voto. El poder los iguala. Todos, internamente, impulsan un solo ideal: el bienestar para su familia".


Pero esto no se acaba hasta que se acaba. En este proceso electoral se vislumbró un proyecto de frente amplio opositor, que captó las expectativas de la gente para deshacerse de quiénes no desean en el gobierno. Faltó tiempo, estructura y partido, pero demostró, en la realidad, que es posible y factible su construcción colectiva. 


Es el tiempo de ver la luna y más allá. Nuevamente están dadas las condiciones para un proyecto de gran calado, cuya construcción debe iniciar desde ahora, no en el 2018. Un verdadero frente opositor (habrá 6 regidores que tienen que actuar como oposición), que exija y vigile al gobierno municipal y que encabece las demandas de la ciudadanía.  No olvidemos jamás que 7 de cada 10 ciudadanos rechazan la continuación del actual gobierno municipal.


Juan Bautista Mendoza
Uno de los siete.

jueves, 28 de mayo de 2015

Por quién y porqué votaré el 7 de junio

Quizá a usted no le interese, ni yo tengo por qué decirlo. Pero considerando, y en respeto a la cantidad de lectores que acuden a este blog, hago público mi voto.

Mi decisión no obedece a la línea política de ningún grupo, ni al cumplimiento de alguna orden emitida por algún patrón. Presumo que lo hago con entera libertad.

Tuve dos opciones: abstenerme y dejar que la elección pase asumiendo el rol de “pilatos electoral”, o emitir un voto razonado, de acuerdo con mis expectativas y convicciones, contradiciendo lo que he escrito con anterior, en el sentido que la cantidad de opciones beneficia al poder. Decidí hacer esto último.

No votaré por el partido en el poder ni mucho menos por sus candidatos. Me uno al sentir popular que busca evitar su continuidad, porque representan un grave retroceso para el municipio.

No votaré por Morena, que pudo ser una alternativa para Chicoloapan, pero la llegada de su abanderado le restó aceptación entre los ciudadanos. También porque su candidato ni siquiera me saluda. Sus motivos tendrá y yo los respeto.

No votaré por el PRD porque no conozco al candidato. No puedo emitir una opinión negativa ni positiva sobre su trayectoria, porque la desconozco. Entiendo que el candidato tampoco me conoce, ni tiene por qué. Si identifico a quiénes conforman los grupos mayoritarios de dicho partido, algunos son mis amigos, y que son quienes impulsan la candidatura, sé también de la integración de su planilla. Respeto sus decisiones, pero no motivan mi voto.

El Verde y Nueva Alianza son lo mismo que el PRI; obviamente no votaré por ellos. De los demás partidos no supe de sus propuestas ni identifico a sus abanderados. No puedo votar por ellos.

Sí conozco César Agustín Hernández, es mi amigo desde hace varios años. Es cierto que no habíamos coincidido, con anterioridad, en otro proyecto político. Entonces, cuando decide invitarme personalmente, evalúe lo comentado al principio, de estar contribuyendo a la dispersión del voto. Sin embargo, comprendí que mi voto no cambiaría esa intención del poder.

Es por ello, que en esta ocasión, además de votar por César, es decir, por el Partido Encuentro Social, decidí sumarme a su proyecto para ayudar, con mi grano de arena, a intentar modificar el esquema de poder político imperante en Chicoloapan.

Respeto a todos los contendientes. Nunca he coincidido con quiénes utilizan la ofensa y la calumnia contra ellos, y menos si utilizan una máscara, seudónimo o trol para hacerlo. Yo prefiero la crítica aguda, abierta y con nombre y apellido, con responsabilidad y argumentos. Estoy a favor de la democracia. Sólo uno ganará la voluntad mayoritaria de los ciudadanos; obviamente deseo que sea mi amigo y candidato por Encuentro Social, César Agustín Hernández.


Un saludo fraternal a los ciudadanos y ciudadanas, que leen esta columna. 

lunes, 13 de abril de 2015

La columna Incómoda

Las tres boletas

Una verdad de Perogrullo: Uno va a ganar y quizá sea quién menos queramos. ¿Qué le vamos a hacer? El espacio de maniobra es muy reducido, por no decir nulo. El 7 se junio los ciudadanos chicoloapenses que decidan pararse frente a la mesa de votación recibirán tres boletas. Habrá quién decida anular una, dos o las tres. Será su decisión y la forma cómo manifestará su hartazgo de partidos y políticos. Respetable decisión. La mayoría de los votantes, seguramente, marcará una opción. ¿Cuál y porqué? Esa es la cuestión.

Si he entendido de forma certera las opiniones de muchos ciudadanos de a pie y de los opinadores de la política, ninguno de los candidatos y/o partidos les genera simpatía alguna para ser merecedores de su voto. Pero son tres boletas.

Una de ellas muestra a los candidatos a la diputación federal. Coincido con la opinión popular de que ninguno hará nada por nuestras comunidades. Pues todos prometen y luego no cumplen. Entonces, sería indistinto votar por uno u otro. Allá estarán en la cámara disfrutando de tres años de privilegios y canonjías. Qué bueno. Que allá se queden. Si no ayudan que no perjudiquen. Pero resulta que en esta elección va un personaje que si afectaría, pues pretende enquistarse en el poder y controlar los recursos de Chicoloapan. Todos lo conocen, y parece que aquí es donde hay coincidencia entre tirios y troyanos; es mayoría la decisión que busca evitar que el patrón gane la elección para diputado federal.

Estaría resuelta la mitad de la primera ecuación política, la mayoría ya sabe por quién no votar. ¿Pero por quién si? Si la intención es evitar que llegue el indeseable habría que tachar por quien tiene la posibilidad de ganarle. Hasta el momento la contienda está entre tricolores (apoyados por el Verde) y amarillos. Una decisión complicada, sobre todo para quiénes tampoco están de acuerdo con el candidato del PRD, un personaje desconocido en Chicoloapan. Pero no hay para dónde hacerse. La otra opción sería “por cualquiera menos por el patrón”, con el riesgo de pulverizar el voto opositor. Ustedes deciden mis queridos ciudadanos y ciudadanas.

La segunda boleta mostrará a los candidatos a la diputación local. Hasta el momento no he escuchado ni leído opiniones definitorias respecto de partidos o candidatos. Pospongo, en consecuencia, mi opinión en este punto.

La tercera boleta, la que muestra las planillas para elegir ayuntamiento, es la que provoca mayor efervescencia, al menos entre quienes se interesan por los asuntos políticos. Hasta el momento todo gira alrededor de tres partidos (PRI, PRD y MORENA), cuyos candidatos se consideran a sí mismos ganadores. Son también quienes concentran las decepciones, cuestionamientos y las más acervas críticas hacia sus candidatos y hacia quienes controlan los partidos. De ellos se opina que ninguno es digno de gobernar a Chicoloapan y en consecuencia que ninguno ganará.

¿Entonces? Volvemos al principio: uno va a ganar y quizá sea quién menos queramos. Claro, me dirán, que hay más partidos (PAN, PT, MC, PH, PES, recuerden que el Verde y el Panal van con el PRI) y ya hay quién ha decidido apoyarlos, como otra forma de manifestar el hartazgo social hacia la clase política. Pero desconozco si alguno presentará una oferta atractiva y creíble, o pasarán de noche en la polvareda electoral. Pronto lo sabremos. 

Quizá sería positivo, para redondear el escenario, la aparición de un cuarto elemento. Hasta entonces podríamos dar una opinión. Mientras, tanto sigamos con el debate y observemos con atención a TODOS los integrantes de las planillas y a los equipos que los apoyan.

Juan Bautista Mendoza

martes, 10 de marzo de 2015

La columna Incómoda 137

Una desventaja de escribir en una revista mensual lleva el riesgo de que, cuando sale publicado el artículo, quizá los comentarios estén desfasados. Pero apelando a lo dicho por el Rey Salomón (no hay nada nuevo bajo el sol), aquí neceamos, mis queridos ciudadanos y ciudadanas del cada vez más ‘famosísimo’ municipio de Chicoloapan, y les comento los sucesos del acontecer político y de los tinos y desatinos de los “políticos” locales.

De registrados a ungidos
El día del registro de candidatos en el comité del PRI hubo porras, gritos y tamborazos. Dos registros para presidente municipal, que pareció confundir y hacer patinar a más de uno. Aunque como se sabe, sólo uno es el ungido por el dedo del señor; lo demás, es pantomima. Para el cargo de regidor, como siempre, hubo muchos registrados que afirman que eso y más merecen, y hasta fotos se tomaron. Ya luego de la fiesta vendrá la cruda, la cruda realidad, ya vendrán las decepciones o deserciones. A riesgo de equivocarme, como ya es costumbre, parece que quienes tendrán un lugar asegurado en la planilla son: en la sindicatura, Lilia Aguirre Romero (único registro en esta cargo); y como regidores: José Fuentes y Gabino Cárdenas, ambos de la CTM y Guillermo Vega, del Movimiento Antorchista.

Lo probable es que será ungido como candidato quien se encuentra más confrontado con otras agrupaciones del PRI; en especial con el grupo de ejidatarios opositores a los que ahora gobiernan, y que han sumado fuerzas con el movimiento antorchista y buscan atraer a otros desplazados o inconformes con el clan del patrón. Ello hace previsible un escenario diferente a lo planeado por el patrón, quien desde el inicio de la administración convocó a un “pacto contra los violentos”, donde, por decreto, se impedía la participación de una fuerza política (Antorcha), que, contrariamente a lo esperado, ahora regresa con la venía de las dirigencias nacionales y estatales del PRI.

Sin embargo, como todo en política, este nuevo escenario puede ser una oportunidad o un problema. La oportunidad permitiría un nuevo realineamiento de fuerzas, que regrese el control del gobierno municipal a los grupos locales y no a intereses externos al municipio. Total, si el nuevo edil negocia con sus actuales opositores estaría regresando a sus orígenes y de paso se quitaría la tutela del patrón. ¿O no?.

El Patrón sigue generando innovaciones. Es hasta ahora el único edil que, en sus primeros seis meses, vivió en la confusión, sin atinar a dar rumbo a “su gobierno” y al final del segundo año abandona el barco. ¡Renunció al faltar un año! Claro, para competir por otro cargo. Le bastó sólo año y medio para “administrar” el erario y salir corriendo. ¿Pase usted a creer?

En el caso del PRD se registraron varias planillas para competir por el Ayuntamiento. Pero como es sabido, a partir de sus acuerdos, usos, costumbres y arrebatos, la designación la hará el líder de ADN en Chicoloapan. Esto ha provocado “serias inconformidades” entre otros personajes del partido amarillo, quienes cuestionan que ADN quiera imponer, basados en los números electorales. Dichos actores olvidan que, en su momento, ellos también impusieron sus decisiones y sus candidatos. Su argumento es la carencia actual de cuadros sólidos y competitivos dentro del PRD; que no existen, precisamente, porque aquéllos que ahora se oponen, son quienes impidieron o cerraron el paso a nuevos liderazgos.

Lo probable es que se apruebe lo ya decidido, y que la propuesta de ADN será el candidato del PRD, quien tendrá que hacer un esfuerzo titánico, pues llega cuestionado y con mínima credibilidad entres sus correligionarios, que han hecho todo para poner en duda su improbable triunfo. Lo acompañarán en esta aventura, los que aparecen como seguros en la planilla y, probablemente, futuros regidores: Felipe Gómez Robledo (UPAS), Yazmin Nataly González Canto (MOVIDIG) y José Armando García Peña (FDAS).

Mientras tanto los morenos se aprestan a entonar la canción popular: “La vida es una tómbola, tom, tom, tómbola…” y a fin de mes elegirán candidatos a síndico y regidores, cuyos nombres se colocarían en una tómbola y se sortearían. Pero como nos ha acostumbrado el líder tropical de dudar de todo, parece que la dichosa tómbola estará “cuchareada”, así como sucedió al elegir al candidato a la presidencia municipal por Morena.

Por cierto, creo que es una buena idea, considerando la formación profesional del candidato de Morena, su conocimiento del manejo de los recursos públicos y el papel que dice pretender Morena, que revisara con lupa el gasto de la actual administración; solicitara la información necesaria para hacer transparente el gasto y darlo a conocer a la ciudadanía. Sería uno de tantos actos que demostraría que si es un candidato de la oposición.

¿Con cuántos cuento?
Según los datos del instituto electoral, en la elección del “domingo siete” de junio, la lista nominal de Chicoloapan será de unos 120 mil ciudadanos. Y si aceptamos como cierta la afirmación de los analistas de que el porcentaje de participación será de 45%, podemos afirmar que, en Chicoloapan, votarán unas 54 mil personas. Entonces, el partido que logre convocar un promedio de 25 mil será el ganador. Está fácil ¿O no?

Crece o decrece
En esta semana tomará protesta la dirigencia de una nueva sección de la CTM Chicoloapan, la 211 de Taxistas y Gaseros, encabezada por los Arturos, Fernández Aguirre y Parral Vázquez, respectivamente. Un desprendimiento de la sección 65.


Juan Bautista Mendoza

lunes, 2 de febrero de 2015

La Columna Incómoda 136

Lo deseable y lo probable
Mientras la miseria y la desmoralización se extienden por la república, los dueños de los partidos, sin el mínimo pudor, se aprestan a designar a los candidatos que les garanticen la continuidad de sus intereses y prebendas. ¿El pueblo? ¿Y esos quiénes son? Ah, sí. Los que van a votar por esos candidatos designados por intereses ajenos a las comunidades.

Dicen que la política es el arte de conjugar lo deseable con lo posible. La realidad en Chicoloapan muestra cómo se convirtió en la habilidad de agandallar espacios de poder y recursos.

Lo deseable para Chicoloapan es la construcción de un proyecto social, político y cultural cuya prioridad sea el desarrollo comunitario. Ello implica la integración de un frente amplio, plural  e incluyente que confronte el intento de enquistamiento del grupúsculo en el poder, encabezado por el patrón. Lo probable es la actuación inalterable de los actuales protagonistas del teatro político.

Vamos por partes: La estrategia actual del poder y de la ley electoral es la pulverización del voto opositor, aunado al desencanto social que invita a la abstención. Ambos  elementos facilitan la tarea de control. Entre menos participen en las cuestiones políticas y entre más divididos estén, mayor posibilidad de triunfo “electoral”.

En el PRI se mantiene la cultura de la opacidad, que raya en la ilegitimidad, donde la mano que mece la cuna decidirá al sucesor en el silencio impune del poder. No sólo la mitad de los líderes priistas están marginados del proceso, sino los militantes y simpatizantes son inexistentes en la toma de decisiones.

La “oposición” (PRD) tiene en sus manos la posibilidad de proponer un proyecto alternativo a la comunidad, que amalgame el descontento social; un proyecto plural y de amplio espectro, que regrese a los orígenes que dieron vida a su partido.   Esto sería lo deseable. Lo probable: Congruentes con su posición sumisa, la oposición en Chicoloapan, que nunca tocó al patrón ni con el pétalo de una rosa, designará un candidato “light”, muy cómodo a los intereses del grupúsculo que intenta adueñarse de Chicoloapan. Cómodo en el sentido que no represente ningún riesgo para el heredero que pretenderá ser manipulado por manos extrañas.

Morena se estrena como partido político en Chicoloapan. En un principio se vislumbró como una alternativa para sumar a los opositores reales al tricolor y a los descontentos con el PRD, una especie de “depuración”. Era lo deseable. Lo probable es que a Morena, con su abanderado actual, le corresponderá hacer el “juego democrático” al partido en el poder; en congruencia a lo que ha venido haciendo desde la campaña del actual gobernador, quien dará muestras de su “benevolencia” a quien le brindó un gran “banquete mediático” en 2011.

Lo deseable es un relevo del gobierno municipal actual por un proyecto social con real participación ciudadana en el diseño y ejecución de obras y servicios comunitarios. Lo probable, con la pulverización del voto, plasmado en una boleta electoral con 8 “opciones”, y un alto abstencionismo, será la continuación de un gobierno del PRI (“unido” con el verde y el Pañal), con 6 regidores de “oposición”: 3 de Morena, 2 del PRD y 1 del PAN. Los demás partidos, si aspiran a hacer la chica, sólo les queda juntarse y echar un volado para escoger un sólo emblema que los cobije y al candidato a primer regidor. Sólo así podrían desplazar al PAN o arrebatarle una posición a Morena.

Ya vendrá la ola de acusaciones sobre usted mi querido ciudadano(a), sobre todo, por parte de los izquierdosos “puros”, quienes le reclamarán que se haya vendido por una despensa, un guajolote o una “efectiva”. Se repetirá hasta el cansancio que “los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”, los llamados a “¡despierta, pueblo!” y sandeces por el estilo. Pero usted y yo sabemos que los pueblos tenemos los gobiernos que no podemos evitar, gracias, en gran parte, a los dueños de los partidos “de oposición”, quienes sólo se acuerdan de los ciudadanos cuando necesitan su voto. El poder los iguala. Todos, internamente, impulsan un solo ideal: el bienestar para su familia.

La federal.
Respecto de la diputación federal está más que previsto el resultado. El PRI no ganará. La probable pulverización de votos en la elección de ayuntamiento, se amalgamaría en contra de un personaje bien identificado. Está cantado: Ni un voto para Aguirre.

Desmemoria reciente.
En 2011, cuando estaban por definirse los candidatos, hubo un acontecimiento (conste que yo no lo provoqué). En una página de Reporteros en Movimiento aparecían dos fotografías emblemáticas de personajes conocidos por los chicoloapenses: En la parte superior una foto de la líder antorchista y diputada federal,  Maricela Serrano, en plantón afuera de la Cámara. En una mano el micrófono. El pie de foto mencionaba el motivo del plantón: la petición de 900 millones pesos para programas de desarrollo social para Chimalhuacán. En la otra foto, otro diputado federal: Andrés Aguirre Romero. En la boca, el alcoholímetro. El pie de foto decía que el diputado fue conducido al “torito” por manejar en estado de ebriedad. En 2015 ambos personajes intentan regresar al congreso con el emblema del PRI. Ya sabemos lo que pasará.

Lo anterior viene a cuento ante el desgarre de vestiduras por la conjunción de manifestantes de diverso color hace unos días: antorchistas, ejidatarios, priistas, perredistas y ciudadanos sin partido marcharon en contra el mal gobierno del patrón. “¡Qué horror –gritaron-. ¡Juntos! ¡Que alguien me explique!”.

La memoria es corta. Pues Antorcha ya ha tenido posiciones de gobierno en Chicoloapan y fue apoyada y aliada de la mayoría de los funcionarios priistas que hoy están en el poder. En los trienios 2003–2006  y 2006–2009  tuvieron sendos regidores. Uno de ellos tiene el nivel de director en el gobierno municipal. Otros personajes, que hoy están con el patrón recibieron beneficios directos e indirectos del movimiento antorchista del que ahora despepitan. ¿Nombres? Todos los conocen y esta columna no tiene porqué hacerles publicidad. Ellos, seguramente, tendrán las fotos cuando acompañaron y se sumaron a la campaña del dirigente nacional antorchista Jesús Tolentino Román Bojorquez, quien fue diputado federal por el distrito 25 (Chimalhuacán-Chicoloapan). Por cierto, logró integrar una fuerte estructura de líderes en Chicoloapan. Entonces los antorchistas eran buenos, ahora ya no lo son, y menos si van contra el patrón.

Libertad de expresión.
Casualmente, cada que viene una elección aparecen los esbirros del poder. Me vuelven importante. Se incrementan las presiones. Aparecen las descalificaciones y calumnias. Ahora, también, aprovechan los disfraces y antifaces de las redes sociales. Todo por ejercer la libertad de expresión. Y eso que yo escribo de política, nunca me meto con la vida familiar de los políticos. Claro que en ocasiones cala más la pluma que la espada.

Juan Bautista Mendoza

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Columna Incómoda 135

De un pueblo con encanto al desencanto del pueblo.

En lugar de ver el horizonte, lo único que se les ocurrió a los funcionarios municipales el 1 de enero de 2013, fue pintar sus oficinas, luego siguieron con las fachadas; emocionados, se imaginaron la tierra del nunca jamás y hablaron de “Chicoloapan, un pueblo con encanto”; al final, todo quedó en remozar las fachadas de las casas de los funcionarios. Entendimos que quienes sobraban en el proyecto del patrón, era el pueblo, los ciudadanos. Usted y yo.

Muy pronto, en tan sólo 100 días de gobierno, llegó el desencanto. La mayoría de los ciudadanos del municipio de Chicoloapan, renegaron de haber otorgado un voto de confianza al PRI. Luego de la fiesta vino la resaca. La administración municipal estaba hecha bolas, sin rumbo ni liderazgo. Fue tal la parálisis que el ‘informe’ de los fabulosos cien días sólo duró unos cuantos minutos. Se culpaba de la falta de acción al gobierno anterior y a la carencia de recursos. Pero los ciudadanos teníamos noticia o éramos testigos de los despilfarros, festejos y ostentosos cambios en la vida de los funcionarios. Casi 120 millones de pesos por año en sueldos y salarios.

La megalomanía que mencionaba la columna incómoda del mes de diciembre de 2012 se plasmó en la realidad. Fotografías, imágenes, alfombras, placas, cristales cortados. La pasión por el poder en su forma más descarnada. Ninguna expresión ni trabajo de grupo; “el jefe soy yo” y al que insinuara cualquier discrepancia sería expulsado del nuevo Olimpo.

Del desencanto vino el enojo y el reclamo popular. Sendos “informes” de gobierno se han llevado a cabo en el más completo hermetismo y extremas medidas de seguridad. Sólo para unos cuantos, sólo para unos 'cuates', todos los demás, fuera. Pero por más que se encierre en su burbuja de cristal, su ineptitud es transparente. La gente lo afirma: No ha hecho nada.

Mientras los trabajadores de a pie, los de la 'talacha', han cumplido su trabajo, limpiando, barriendo, llevando y sacando agua, haciendo trámites, la cabeza ha sido incapaz de hacer su tarea. Ninguna obra de impacto o beneficio colectivo en los dos años. A no ser que se considere como tal, lo que se lee en una gran barda a un costado de la carretera, que por cierto se carece de guarniciones y banquetas, donde se presumen como logro los 600 metros de rosca de reyes. Patético.

Ahora ya no se culpa al gobierno anterior, sino a quienes fueron sus aliados y le ayudaron a ocupar la silla. Ahora es el grupo de ejidatarios, que se atrevieron a poner en duda sus “buenas intenciones”, los culpables de que no haya obras y los señala y estigmatiza. Ya sólo falta que los acuse de traidores a la patria.

Luego de dos años del peor gobierno de que se tenga memoria, no termina de pintar su palacio imperial. Despilfarrando los recursos del pueblo, ha mandado grabar cada uno de los cristales con su eslogan y retocado las fachadas de tal forma “que ya no se puedan modificar”. El ansia de reconocimiento, le hace olvidar que todo ayuntamiento es temporal, y que al igual que el actual, los próximos ayuntamientos tendrán su eslogan y lo colocaran en los edificios públicos.

¿Pero que creen? Inició ya el proceso electoral y, muy pronto, tendrá que dejar la burbuja de cristal y salir a la calle a pedir el voto, despojado del “traje del emperador” y será visto tal como es.

Se ha vuelto lugar común que México era uno antes del 26 de septiembre y otro, después de esa fecha, como resultado de los acontecimientos del Estado de Guerrero. Pero carece de sentido hablar de un cambio, si en nuestro territorio permanecemos impávidos y sólo lanzamos blasfemias a la autoridad central, sin tocar en lo más mínimo el poder más cercano, el que jode a la gente, el poder municipal. Si sólo nos atrevemos a cuestionar y a criticar cubiertos con una máscara o un seudónimo. Si somos los nuevos héroes enmascarados, los valientes guerrilleros de la red social que lo mismo cuestionamos al poder despótico, que a quienes se atreven a dar la cara, acusándolos de dolidos, frustrados, invasores, quemados, ardidos y toda una letanía de epítetos que no tienen mayor resonancia social.

Si vivimos en un México diferente, hagámoslo real aquí en Chicoloapan. Decidamos nosotros como ciudadanos el destino que queremos. No permitamos que seudopolíticos arribistas, ajenos al sentir popular, vengan a gobernar y a saquear a Chicoloapan. Las manifestaciones, los enojos y exabruptos deben tener una plataforma de aterrizaje, un proyecto social de amplio espectro que amalgame a la mayoría inconforme. Y en este proceso tienen responsabilidad los dirigentes de los partidos, los simpatizantes y los ciudadanos. Es de la mayor importancia la búsqueda de coincidencias y la suma de fuerzas, más allá de intereses personales y del color del partido. Es el momento de mostrar dignidad y vergüenza. Creo que la ley electoral actual y la estrategia del poder lo que pretenden es pulverizar el voto opositor. Entonces, pregunto ¿Por qué no impulsar una coalición, electoral o de facto, de amplio espectro, e incluyente? Una fuerza política que enfrente, en bloque, al proyecto del patrón.

Juan Bautista Mendoza